Análisis
Y se hizo la luz
Konami nos trae un Silent Hill con muchas novedades y mejoras, pero que a la postre pueden decepcionar a los jugadores más exigentes.
Por Vaulan Ignis
| Publicado el día 17/09/2004 21:09
Para los fanáticos de esta saga siempre se nos ha hecho difícil aceptar nuevas entregas. Desde un principio, Konami parecía que iba a dosificar sabiamente la serie para que no se convirtiera en un tópico, en un más de lo mismo o en algo vulgar como ha podido suceder con otros survival horror. Después de que apareciera Silent Hill 2, los aficionados nos dimos por satisfechos, pues se había conseguido mantener el nivel de terror, intriga y angustia de la primera parte, y pocos esperábamos una continuación. Pero pronto se nos sorprendió con un Silent Hill 3 que apareció, quizás, demasiado pronto.
Silent Hill 3 era una secuela directa de la primera entrega y aunque argumentalmente empezaba a cojear, tenía unos toques verdaremente sensacionales como la famosa escena del hospital. Ya parecía que nuestra saga favorita tomaba un descanso hasta la próxima generación, pero en pocos días Konami confirmó el desarrollo de un nuevo capítulo. Al parecer el equipo de desarrollo se había separado para producir por un lado la tercera entrega, y por otro, la cuarta. Demasiado Silent Hill en un lapso de tiempo poco alargado. A principios del presente año 2004, empezaron a surgir los primeros detalles y la idea de quedarnos encerrados en una habitación nos parecía sensacional. Además, se prometieron una serie de cambios como la ausencia de la radio y la linterna, un renovado sistema de combates y acceso al inventario en tiempo real. Todo parecía presagiar que íbamos a estar ante el colofón de la saga, una despedida a lo grande hasta la nueva generación. Pero parece que no ha sido así. Antes de proceder a explicar los motivos de esta ligera decepción, un corto resumen de la trama.
Nuestro protagonista es Henry Townshend, un hombre que ronda los 30 años de edad y que lleva dos viviendo en unos apartamentos de South Ashfield, una localidad cercana a Silent Hill. Desde hace unos cinco días sufre unas extrañas pesadillas que se acaban convirtiendo en realidad. Henry se encuentra totalmente atrapado en su apartamento, las ventanas están selladas, la puerta completamente bloqueada por una serie de candados y cadenas y sus vecinos no le pueden oir. Ante tamaña desgracia, intenta con todas sus fuerzas salir de ahí. Y pronto descubrirá un agujero en su baño el cual le transportará a una realidad paralela.
El juego irá alternando las escenas en el apartamento 302 con visitas a otros mundos, que estarán entre Silent Hill y Ashfield. Los escenarios son los siguientes: un hospital, el bosque, la estación de metro, un centro comercial, una prisión y un bloque de apartamentos. Podéis ver, por tanto, que salvo el bosque el resto de escenarios los hemos visto en otros Silent Hill. Además, deberemos visitar casi cada uno de ellos un par de veces (tranquilos, que no se hará excesivamente repetitivo el juego en este sentido).
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