Análisis
Dolor portátil
Silent Hill se estrena en PS Vita de una manera inesperada.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 25/10/2012 10:40
Lo que ocurre finalmente es que despertará en ese mundo de pesadilla que tan bien conocerán los jugadores que han pasado por alguna entrega anterior. Habitaciones llenas de enemigos, objetos para equiparnos (armas, munición, botiquines y similares) y algunos textos que nos dan pistas. Cada fase tiene un puzle del que tenemos que encontrar las piezas que servirá para pasar de nivel, y cada una de esas piezas la tendrá un grupo de enemigos con el que tenemos que acabar. Las zonas ganan en variedad al incluir enemigos finales y fantasmas o eventos con los que podremos interactuar de diferente forma. Explorar mientras eliminamos a los bichos, buscamos las llaves que abren algunas puertas y acumulamos pertrechos para los momentos difíciles será nuestro pan de cada día.
El sistema de combate permite equiparnos con armas cuerpo a cuerpo (ataque rápido o cargado si dejamos pulsado el botón) o de fuego, siempre con la restricción de nuestras dos manos (un botón para cada una). Hay armas que necesitan las dos, pero podemos optar por combinar una de larga distancia con otra que permita eliminar a los enemigos que se acercan. La linterna hace acto de presencia y resulta muy útil en las habitaciones oscuras aunque los enemigos podrán vernos y se tirarán flechados hacia nosotros. Los artefactos y las subidas de nivel mejorarán nuestras estadísticas durante el desarrollo de la aventura. Como es habitual en el género, podremos repetir los niveles ya terminados, algo que aprovecharemos sobre todo en el mutijugador.
El apartado gráfico resulta suficiente para el estilo de juego que se trata. Las animaciones son correctas y el modelado convence (sobre todo el de los enemigos). Claro que la estructura de pasillos y habitaciones se repite en exceso, pero los efectos de la luz de la linterna resultan bastantes llamativos cuando alumbramos los escenarios. Los enemigos repiten de otras entregas y aunque no encajen con la trama de la historia veremos a perros bicéfalos y a las enfermeras demoniacas venir hacia nosotros. Lo mismo ocurre con los niveles, con su óxido y metal retorcido. Al menos cada fase tiene la suficiente diferenciación de elementos para que no resulte muy pesada de uno a otro. La música recuerda a la de la serie y toca destacar la composición cantada del menú de presentación. Las voces en castellano son toda una sorpresa (por incluirlas, más que por su calidad), aunque podían resultar más convincentes.
Conclusiones
No es un Silent Hill al uso, eso está claro, pero como juego para subir niveles con los amigos en cooperativo da el pego. Además de la tara por decepcionar con su nombre, podemos acharcarle que se vuelva un poco repetitivo con el tiempo, pero la tenebrosa ambientación y los guiños a la serie pueden compensar esa parte. No es el juego que quería el aficionado a la serie, ni tampoco es el título que hará que las ventas de la consola despeguen definitivamente, pero al menos ofrece suficientes horas de juego de exploración y combates como para justificar su desembolso. Una vez más, jugarlo junto a un amigo resulta muchísimo más divertivo y estimulante que afrontar las partidas en solitario.