El apartado jugable de Simon 4 no es excesivamente sorprendente. Veamos: tenemos un cursor y hacemos clic por el escenario para coger objetos que podemos combinar y usar para resolver puzles. ¿A alguien le suena? Sí, es el estilo de juego que existe desde los años ochenta. ¿Es eso malo? No, de ninguna manera. Los diversos intentos de modernizar la aventura gráfica han acabado deviniendo, en general, en horribles aberraciones, tales como por ejemplo el famoso Broken "Muevelascajas" Sword 3. Simon es clasicote y punto, nada nuevo bajo el sol, pero y qué más da, es lo que a los carcas de la aventura gráfica nos gusta. Sin embargo, lo que falla un poco aquí es que los puzles se han rebajado bastante de nivel. Aunque Simon lleva unos diez mil objetos en su ridículo sombrero y nosotros, siguiendo el sistema clásico de la aventura gráfica, intentemos combinarlos todos con todos, al final la solución es de un obvio tal vez en general excesivo. El juego tiene además un pequeño diario donde Simon apunta todo lo relevante, de forma que eso sirve como pista. No es que el apartado de puzles del juego esté mal, simplemente no se han roto demasiado la cabeza, más o menos es tan ocurrente como el guión, es decir poco.
El apartado gráfico es lo que más destaca de Simon 4. No es que tenga a su servicio las últimas y modernísimas tecnologías en gráficos, pero el diseño es ciertamente simpático y entra bien por los ojos. Particularmente destacables son los fondos prerrenderizados, de un colorido muy bien contrastado y un estilo visual con perspectiva "ojo de pez" (en el que las vigas y paredes se doblan en torno a un punto de fuga) que le da un toquecillo casi de expresionismo alemán en versión colorida y no deprimente. No es que el detalle de los escenarios sea impresionante, de hecho como modelado de prerrenderizado podríamos esperar bastante más, pero bien, los objetos destacan bastante y de tal modo no es necesario dedicarse a mover el cursor por toda la pantalla buscando algo. Por lo demás, los modelados de personaje ya tienen menos gracia. Digamos que parecen pertenecer todos al misterioso universo de Keanu Reeves, donde todo el mundo es un recorte de cartón. Aunque las caras no están mal hechas, su capacidad por variar las expresiones faciales es bastante escasa, como si cada personaje tuviese una capa de cemento por la cara. No es que no haya expresiones, pero en general están bastante mal conseguidas, y la poca gestualización corporal de los personajes los hace a todos bastante hieráticos.
Sin embargo, es el apartado sonoro en el que los defectos claman al cielo. No, no es la música, que está de fondo como decoración y no es nada destacable. Lo peor de todo el juego es sin duda su terrible doblaje al español. Decir "terrible" es quedarse corto, debería tal vez añadir más adjetivos rimbombantes estilo "tremebundo", "nuseabundo" y todos los otros “bundos”. Pero aún así me quedaría corto. Simon the Sorcerer 4 tiene, simplemente, el peor doblaje al español de la historia. Así como la versión inglesa logra salvar un poco la falta de chistes buenos y expresividad de los personajes con una actuación decente, la versión española no logra sino incrementar gravemente todos los defectos del juego hasta sumergirlo en el más absoluto horror, y es que esto es una aventura gráfica en la que hablan todo el rato. Los actores no sólo se limitan a actuar realmente (y digo, REALMENTE) mal, sino que para colmo ni siquiera leen bien sus textos: donde en los subtítulos hay comas o puntos, en el doblaje a veces se lo saltan todo a la torera. Además, todas las voces tienen esa sensación forzada y arrastrada, como si en cada línea el doblador dijera "no me apetece doblar este juego y odio mi trabajo". Sí, todos debían estar de resaca. El problema es que esto lo pagamos nosotros, los pobres jugadores. Si aún os interesa Simon the Sorcerer 4, creedme, os interesa en inglés.
En conclusión, este Simon nos ha salido rana. Es una lástima, porque aunque nadie esperaba una revolución en la historia de los videojuegos, todos esperábamos como mínimo un buen juego. En este caso, el doblaje acaba de destrozar todo lo decente que podría haber tenido el juego. Si alguien no entiende la nota final, ese frívolo numerito orientativo, yo puedo explicarla: el juego en inglés se merecería un 60-65, pero una aventura gráfica en la que todo se basa en diálogos y chistes, con un doblaje como el que tiene, se hace francamente insoportable. Esperemos que haya Simon 5, que sea el último y que lo hagan bien de verdad. Una despedida como la que se merece, y no esto.
Es bonito ver que en Simon no hay ni una sola vertical recta
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"Toca mi carita de cartón, cariño"
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En este laboratorio podemos inventar un veneno especialmente lento para los dobladores del juego
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Imagen de uno de los dobladores la noche antes de trabajar
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