Análisis
No despieltes al pelo que te muelde
Wei Shen ha vuelto a su barrio de siempre en Hong Kong. Las cosas nunca volverán a ser las mismas.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 14/08/2012 18:00
Nació como la tercera entrega de True Crime, el enésimo intento por subirse al carro del éxito de Grand Theft Auto. Activision, la productora, decidió que esta nueva propuesta que situaba toda la acción en Honk Kong no cumplía con las expectativas y terminó por dejar a United Front Games, la desarrolladora, en la estacada con el proyecto casi completado. El drama se cernía sobre la empresa canadiense, que si bien había conseguido labrarse un nombre en títulos de carreras (con Modnation Racers o el futuro Little Big Planet Karting), su gran título multiplataforma parecía condenado al fracaso. Pero llegó Square-Enix y todo el panorama cambió radicalmente. Se modificó el nombre del juego por el de Sleeping Dogs, se retrasó la fecha de publicación y se mejoraron aspectos del mismo gracias al apoyo de los estudios afincados en Londres de la multinacional nipona. Ahora ha llegado la puesta de largo y ya hemos podido disfrutar de la versión final de esta interesante propuesta.
Infiltrados por Asia
Wei Shen tuvo que salir de su barrio de Honk Kong hace ya muchos años. Atrás dejó a varios amigos y unas calles en las que las Triadas tejían sus redes. Se marchó con su familia a San Francisco y allí cambió radicalmente su vida. Ahora a vuelto a su lugar de origen dispuesto a buscarse la vida en el mismo ambiente del que salió hace tiempo, sin despreciar ningún trabajo por deshonesto que sea. Shen ha vuelto a su pasado por muchos motivos, pero el principal de todos ellos es que es el policía más capacitado para infiltrarse en la peligrosa asociación criminal conocida como Sun On Yee. Conoce la zona y varios conocidos suyos están dentro de la organización, solo su fuerte temperamento hace dudar a sus superiores de que sea la persona indicada para desarticulizar el entramado de negocios clandestinos que ha arraigado en la zona.
El título del juego hace referencia a un juego de palabras que viene a decir algo así como "no despiertes al perro si no quieres que te muerda". Está claro que ese perro es Shen y que la concatenación de hechos que va a vivir en las calles de Honk Kong van a prococar que se despierte enrabientado y acabe por llevarse por delante a todo el que le rodea. Eso se dislumbra a lo largo de la trama mediante las secuencias y las conversaciones que se intercalan entre las misiones principales. La historia es cruda y está llena de situaciones violentas, palabras mal sonantes y giros argumentales para mantener la tensión. La inmersión que consigue Sleeping Dogs gracias a su fantástica ambientación provoca que nos sintamos dentro de una película de Corey Yuen o John Woo (de las de antes de su embarcarse en sus proyectos para Hollywood obviamente).
Las calles están recreadas con todo lujo de detalles y se han tenido en cuenta todas las zonas típicas de la cultura oriental para que nos transportemos a los bajos fondos de hongkoneses: circular por la izquierda con nuestros vehículos, los llamativos barrios comerciales o las actuaciones por las calles con dragones chinos son algunos detalles de agradecer. Pero sobre todo la cantidad de personajes que circulan de un sitio a otro y que nos recordarán inevitablemente a Assassin´s Creed por la forma que tiene nuestro protagonista de correr entre ellos y de apartarlos al pasar. Durante este análisis llegaremos a la conclusión de que Sleeping Dogs se apoya en lo mejor de varios títulos a la hora de representar sus mecánicas de juego o al desarrollar su planteamiento y este es el primer ejemplo que encontramos.