La velocidad de scroll sigue siendo muy alta, aunque cuando se juntan un par de enemigos y unos cuantos anillos a la vez en pantalla el juego sufre unas severas ralentizaciones, que aunque si bien no afectan demasiado a la jugabilidad, sí que hacen bajar bastantes enteros el apartado técnico del juego. Quizá hubiese sido deseable una reducción en la calidad de determinados escenarios para así ofrecer un juego sin la lacra de las ralentizaciones.
En lo que a sonido se refiere, nos encontramos con las típicas melodías a las que nos tiene acostumbrado Sonic, es decir, melodías de caracter alegre y frénetico que acompañan muy bien a la velocidad de juego que se desarrolla en pantalla. La música varía cuando nos enfrentamos a un enemigo final, volviéndose más lenta y oscura.
Los efectos de sonido son los habituales que nos encontramos en cualquier Sonic. Por ejemplo a la hora de saltar, recoger anillos o cualquier otro ítem, destrozar partes del escenario o destruir algún enemigo. En resumen, nada que se salga de lo corriente, cumpliendo su cometido perfectamente.
Una jugabilidad notable para una escasa diversión
El control de los dos protagonistas resulta una verdadera delicia, sin ningún tipo de problema en ningún momento del juego. Tanto manejando a Sonic como a Tails se puede saltar con cualquiera de los dos botones de que dispone el mando de Master System. Además existen los típicos movimientos especiales como la Supercarrera que conseguimos pulsando hacia abajo y uno de los botones mientras estamos quietos, o el movimiento de helicóptero de Tails apretando arriba y uno de los botones.
En el apartado de ítems nos podemos encontrar con la vida extra, invencibilidad, velocidad adicional o superanillos, además de uno completamente nuevo para este juego como son los zapatos-cohete (exclusivos para Sonic), que encontraremos en determinadas áreas.
Como siempre, cada vez que concluímos una fase aparece el típico panel que al pasar a toda velocidad por el empieza a girar. Cuando se pare, si sale un flicky no conseguimos nada, si es un anillo obtenemos diez anillos, si sale Sonic y lo estamos manejando a el obtenemos una vida extra, y si sale Tails una continuación (al contrario si manejamos a Tails).
Si hablamos de la diversión, lo primero que hay que aclarar es que como Sonic que es, resulta divertido mientras dura, pero precisamente ahí radica su principal problema, que su duración es escasa debido a su baja dificultad. Olvídate de atascarte en una endiablada fase como ocurre en otros Sonics, en este no te pasará.
Como ya se ha dicho, tenemos que recorrer doce fases más seis enfrentamientos contra jefes finales (aunque sólo el último es contra Robotnik). Mención especial para las fases de Sonic en las que podemos conseguir las esmeraldas, en la que se nos plantean diversos retos, como avanzar a toda velocidad en los zapatos-cohete, subir hasta el cielo de plataforma en plataforma, avanzar contrarreloj saltando precipicios o salir de un enrevesado laberinto de tubos.
Además tiene el aliciente de poder jugarse con dos personajes y el conseguir todas las esmeraldas del Chaos. Por lo que para completar el juego al 100% es necesario acabárselo tres veces, una con Tails y dos con Sonic, en una sin conseguir las cinco esmeradas y la otra consiguiéndolas todas.
Con todo esto, en poco más de una hora puede estar completada cada partida, por lo que a no ser que quieras jugarlo una y otra vez o no estés muy acostumbrado a la mecánica de los Sonic, en algo menos de cinco horas puede estar finiquitado.
Conclusiones
Si bien nos encontramos ante un buen plataformas dentro del catálogo de la Master System, es ampliamente superado por las dos anteriores entregas de la saga. El problema no radica en que sea un mal juego (que no lo es en absoluto), sino que podía haber dado mucho más de si con un poco más de esmero por parte de los programadores.
Por Diego Rodríguez Alonso