Análisis
Sonic llega a Angel Island
La tercera parte de Sonic nos presenta a Knuckles y muchas nuevas sorpresas.
Por Josep Rodriguez i Ferrer
| Publicado el día 22/06/2006 21:15
El entorno de Angel Island
Cabe decir que si las dos primeras partes de la saga se desarrollaban por todo Mobius, en este caso todas las fases tienen lugar en Angel Island, que como ya se ha dicho anteriormente, es una isla flotante de ese planeta. Pues bien, contrariamente a lo que pudiera parecer, resulta que las fases de Sonic 3 son el doble de grandes que en los juegos anteriores (lo cual compensa en parte su escaso número), proporcionando varios caminos alternativos muy diferentes entre ellos.
Por otro lado, Angel Island es más "densa" que el resto del planeta Mobius, ya que los fondos y elementos de pantalla son mucho más numerosos; se acabaron esos fondos con horizontes lejanos y cielos azules, nunca se llega a ver tan lejos porque la selva frondosa, los muros de hielo o las torres de la ciudad y demás elementos de otros parajes nos lo impiden. Esto es una muestra del gran trabajo técnico que se hizo con este Sonic 3.
En el juego se nota que estamos en una isla flotante y no en el planeta Mobius, pues el número de fases se reduce a la mitad respecto al juego anterior y solo alcanza el número de seis: Angel Island (la fase selvática de todo primer Sonic, que en esta ocasión se incendia a mitad del juego), Hydrocity (la fase acuática donde debemos vigilar no ahogarnos), Marble Garden (un antiguo templo en ruinas en una montaña con muchas pendientes y algún transporte sorpresa), Carnival Night (el típico casino donde sonic pasa un buen rato botando como en un pinball), Ice Cap (una zona helada y resbaladiza) y Launch Base (el complejo donde Robotnik está intentando arreglar el Death Egg para devolverlo al espacio). Ahora bien, el corto número de fases tenía trampa: al final del juego Robotnik no es derrotado y Knuckles no hacía una aparición final relevante, esto dejaba bien claro que una continuación estaba al caer...
Sonic, Tails y Robotnik lucen mucho más detallados que en los juegos anteriores, se mantiene el estilo iniciado en Sonic 2, pero la mayor potencia gráfica de este juego permite que se vean más "nítidos". Por otro lado cabe destacar que los monstruos de la isla no están tan bien diseñados como los del juego anterior, pequeño tirón de orejas para el Sonic Team, aunque sea un mal menor. Lo que sí se ha diseñado bien son las máquinas de Robotnik, para que nos hagamos una idea, los jefes de final de primer acto (sí, por primera vez los hay), que son máquinas autómatas, tienen una dificultad relativamente baja-media, pero nos plantean situaciones mucho más complejas que en los anteriores títulos que la saga; si vamos a los jefes finales, las máquinas controladas por Robotnik tienen una dificultad media-alta y nos obligan a luchar incluso obligando a Tails a transportarnos por el aire con sus colas.
El apartado sonoro vuelve a ser de quitarse el sombrero, melodías que se reconocen con el paso de los años, pegadizas, variadas según la ocasión (incluso con un pequeño rap electrónico para Knuckles)... y con unos efectos de sonido renovados y que incluyen una variada gama de explosiones.
El horizonte no será tan fácil de ver como en los anteriores Sonic
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La Ice Cap es muy resbaladiza, hay que tener cuidado
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¿Jefes de fin de acto? ¡Robotnik cada vez se pasa más!
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