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Soul Calibur III
El arte de crear almas
El regreso de la Espada Maligna y la Espada Espiritual.
Hablar de "Soul Calibur" es hablar de la saga de lucha más respetada por la crítica y buena parte de los usuarios. A la entrega para DreamCast, secuela del "Soul Blade" de PSX, aún hoy se le sigue considerando como el mejor juego de lucha de todos los tiempos, un puesto que parece que aún va a seguir ostentando durante mucho tiempo. Su segunda entrega, aunque no supuso ni de lejos la misma revolución, sí fue una secuela bastante digna, que además pudo ser disfrutada por todos los jugadores al ser un título multiplataforma.
Sin embargo por todos es conocido el caso de "Soul Calibur II" y sus personajes exclusivos: Heihachi en PS2, Spawn en XBox y Link en NGC. Un elemento que hizo que, para variar, la versión del fallido cubo de Nintendo se llevara el gato al agua. No solo eso, sino que la versión de PS2 fue la menos vendida. Estos elementos hicieron pensar a todo el mundo que, al venir la tercera entrega de la saga, esta también volvería a ser multiplataforma. Pero no, en una jugada cuanto menos inesperada, Sony sorprendió a propios y a extraños firmando un acuerdo de exclusividad con Namco para el título que nos ocupa. De hecho tan exclusivo, que ni siquiera ha salido en formato arcade como todas las entregas anteriores.
En cualquier caso, dos años después del lanzamiento de su predecesor, "Soul Calibur III" llega a nuestras costas haciendo gala de un conjunto de novedades en los modos de juego nada desdeñables, destacando por encima de todo el ya famoso modo de creación de personajes. Pero antes de eso daremos un pequeño repaso al apartado gráfico y sonoro del juego.
En lo que a gráficos se refiere nos encontramos ante una versión mejorada del motor gráfico de su predecesor, está vez maximizado para PS2. El modelado de los personajes no ha sufrido grandes mejoras con la única excepción de los rostros, que están mucho mejor definidos que en "Soul Calibur II". El resultado son unos personajes con un buen diseño en la mayoría de ellos, y con un alto grado de detalle en todos los aspectos. Además, como ya es habitual en la saga, los 60 fps dotan a los luchadores de unas animaciones increíbles, además de ser muy variadas. Tan solo sigue siendo achacable el hecho de que las armas siguen sin estar bien "agarradas" por los personajes, pareciendo que estas "flotan" al lado de las manos.
Pero el apartado más beneficiado en esta nueva entrega en lo que a gráficos se refiere son sin duda los escenarios. Además de ser una vez más ejemplo de realismo y detalle, SCIII ha abandonado los escenarios "estáticos" de SCII y ha vuelto a unos decorados mucho más dinámicos como los vistos en las entregas de PSX y DC. Arenas como una balsa que navega por el foso de un castillo, un castillo que se encuentra bajo asedio o un barco pirata inmerso en una tormenta ofrecen una mayor sensación de movimiento que se agradece mucho.
El resultado son unos gráficos que son de lo mejorcito que puede dar PS2. No es perfecto, ya que algunos efectos especiales como el fuego o las explosiones siguen sin estar lo bastante logrados y alguna que otra textura se nota falta de resolución, pero el conjunto es de una calidad sublime.
Pasando al apartado sonoro, quizás sea este el menos logrado del juego. En primer lugar, los efectos sonoros están casi todos reciclados de los juegos anteriores. Esto no es algo necesariamente malo, ya que desde siempre estos han sido de una gran calidad y variedad, pero es posible que los más exigentes echen en falta algún sonido nuevo. Ahora bien, esto se ve compensado por la grandiosa calidad que estos tienen si se escucha con un buen equipo de música, sobretodo si es un sistema Dolby. Tampoco podemos olvidarnos de las voces que, para deleite de los puristas, pueden escucharse en inglés y en japonés, siendo en ambos casos un gran acompañamiento.
Por desgracia, la BSO decepciona bastante. Aunque las composiciones del genial Junichi Nakatsuru siguen garantizando unos mínimos de calidad, el compositor de Namco se ha mostrado muchísimo menos inspirado que en las entregas anteriores. De las composiciones nuevas apenas hay un par que realmente sean memorables (y aún así tan solo llegan al nivel de las "peores" canciones de otros juegos), y de los remixes de melodías antiguas no lucen tanto como deberían. Vamos, que aunque siguen siendo buenas canciones, no mantienen en absoluto el, por otro lado, altísimo listón que mantenían sus predecesores.
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