Las victorias permanecen en la memoria de todos (nunca mejor dicho en este juego)
A veces sabremos que no se puede ganar una pelea y solo nos enfrentaremos a determinados enemigos para ganar experiencia. Otras tendremos que arriesgarnos y enviar a todos nuestros efectivos para tratar de doblegar a algún jefe. Entre otras cosas, porque su nivel es muy superior al nuestro y con dos golpes tumba a cualquiera de nuestros héroes, mientras se necesita una buena ración de golpes para hacerle morder el polvo a él.
Un consejo para los que lleguen a la Crónica Final: reservaros para la lucha contra el jefe. Enviad a los cinco guerreros a la vez por cada uno de los guardianes y no entréis en esas batallas. Así llegaréis con los cinco luchadores, más o menos bien, para el combate final.
Campeonato mundial
Una vez que se superen las Crónicas de la Espada (puede llevar cuarenta horas, como poco, contando entrenamientos intermedios), es posible que se quiera volver a pasar Las Crónicas con los mismos héroes. Ese modo es, en sí mismo, más duradero y rejugable que la gran mayoría de juegos actuales.
Ganar un Campeonato Mundial nos va a hacer pasar por los combates más intensos y trepidantes de todo el juego. Puede que sean más emocionantes que los de las Crónicas porque, ahora sí, nos jugamos todo en cada combate. Son peleas con la condición de ganar tres Rounds antes que el rival. Esto supone que tenemos un leve margen de error, podemos perder dos peleas, pero no un combate. Es curioso lo diferente que es estar en la final de un campeonato que pelear por el gusto de pelear, aun más si tenemos suficiente práctica y sabemos que podemos ganar. Y si a eso le sumamos que sabemos que tenemos delante a un rival bastante duro, la emoción se multiplica. No es un juego online, pero consigue que sea tan emocionante como si lo fuera. Aunque cuanto más se aprende a manejar este juego, más se echa en falta un modo de campeonato mundial real (online).
El reto es ganar doce combates seguidos. Y esto significa que debemos ganar cada campeonato, sin perder una sola vez. No se permite guardar entre uno y otro, sin ni siquiera salir del Torneo, por lo que si lo abandonamos por cualquier razón después de ganar once torneos y volvemos a entrar, veremos que un cero patatero adornará nuestro número de Trofeos. Es el mayor reto presente en este juego, aunque posiblemente no sea el más difícil. Los hay peores en la Arena de las almas, que comentaremos a continuación.
Si algo caracteriza este modo Campeonato es que resulta complicado desde el primer enfrentamiento. Uno no se debe desilusionar si no supera los dos primeros combates. Hay que insistir, porque si se superan tres, se puede ganar a cualquiera. Claro, que los que llegan a las rondas finales suelen ser especialmente duros. Por suerte, podemos alternar entre Campeonato (eliminatoria) o Liga. Pero en esencia da igual, porque tanto en unos como en otros, una simple derrota suele suponer la pérdida del título. En las ligas siempre hay un rival que lo gana todo, y como no seamos nosotros, nos quedamos segundos.
Y aquí, en este modo de juego, hay una gran carencia que muchos echarán de menos. No nos dejan participar con nuestros personajes. Solo admiten luchadores de la plantilla y personajes extras, es decir veintiséis principales y unos quince extras, según los que hayan sido desbloqueados.
Arena de las almas
Dentro de este modo encontramos dos submodos:
Uno es el arcade, donde repetimos los combates como si jugáramos la historia, pero sin textos ni opciones, solo son combates sucesivos hasta el jefe final del juego, es decir, el clásico modo historia de un juego de lucha de toda la vida, pero sin secuencias. Aquí podemos elegir a nuestras creaciones y, como peculiaridad especial, es el único modo de juego donde se nos muestran las repeticiones de los últimos segundos de combate.
El otro modo de la Arena es el de Misiones. Hay veinte distintas con tres variantes, según el nivel de dificultad. Cada nivel se puede considerar un aumento exponencial de dificultad. Fácil es bastante asequible, y permite acceder al nivel siguiente de dificultad si superamos el reto. El normal aumenta no solo la dificultad de los rivales, sino el número de combates necesarios para lograr superar cada misión. Y al igual que con el fácil, una vez logremos superarlo, desbloquearemos el siguiente nivel, el difícil.
Por si fuera poco, una vez logremos superar una misión obtendremos una puntuación. Esto permite que haya piques entre aquellas personas que no tengan más que un mando para disfrutar del juego. Son pocos los juegos que permiten un multijugador en una misma consola con un solo mando.
Cada una de las veinte misiones es distinta. Pero no por los enemigos, sino por el objetivo:
Hay una que consiste en vencer a X rivales de un solo golpe, otra donde hay que vencer estrellando al rival contra las paredes, otra donde hay que atacar con energía acumulada, otra para lograr sacarles el dinero a los rivales, otra donde hay que derrotar a una estatua gigante, otra es el clásico modo supervivencia, otra es el modo patata caliente, luego está la misión "Amantes", donde hay que derrotar a la familia de Rafael, incluido él mismo. Esta, ya en modo normal, es una de las misiones más difíciles del juego (puede que la más difícil).
Lo único malo de estas misiones es que están dentro de un inmenso mar de opciones de juego y pueden llegar a pasar desapercibidas.
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