Análisis
Dos espadas y un destino
Los chicos del Project Soul nos presentan su visión de nueva generación de una de la series más emblemáticas de la lucha 3D
Por satsuinohadou
| Publicado el día 06/08/2008 21:35
Hablando ya pura y llanamente del motor gráfico del juego debemos tener en cuenta que nos encontramos ante el segundo salto generacional en la serie. Si las diferencias entre Soul Edge y Soul Calibur eran increíbles, en este caso no encontramos tamaño salto entre Soul Calibur III o Soul Calibur II para Xbox y este Soul Calibur IV. Indudablemente el juego se beneficia de los modos 720p (PS3) y 1080p (Xbox 360), así como de un incremento drástico del nivel de detalle y conteo poligonal en personajes. Siegfried, por ejemplo, dispone de una armadura trabajadísima, aunque esta aseveración es aplicable a cualquier personaje al ver como se despega la tela de la ropa, el detalle del pelo, los efectos de luz de los imparables, así como algún que otro efecto en los escenarios. Pese a todo no notamos un avance drástico en la calidad y fluidez de las animaciones. El ritmo de juego es sobresaliente, algunos parajes son muy bellos, aunque otros no destacan por ningún detalle especial, pero en cualquier caso no encontramos un salto brutal que deje totalmente obsoletas a las anteriores entregas.
El juego hace gala del motor físico Havok y presenta quizás sus momentos más brillantes en las secuencias finales realizadas con el motor del título. Debemos elogiar el acabado de Yoda, que en los primeros planos es prácticamente idéntico al personaje digital de la segunda trilogía de Star Wars.
La inclusión de los elementos destructibles de equipamiento pasa bastante desapercibida en pleno combate ante lo vertiginoso de su efecto. También, y a favor del juego, debemos decir que en plena partida pasa algo más desapercibida la voluptuosidad de las luchadoras, como por ejemplo Setsuka, Taki o especialmente Ivy. Queda de esta forma claro que esos pechos exageradísimos lucen más en estático, pero que no poseen un aspecto vital dentro del atractivo del juego, más allá de los inevitables pases de modelos al trastear con el editor de personajes.
Poco más podemos añadir respecto al apartado sonoro. Disponemos de Dolby Digital para disfrutar de efectos, voces y melodías con la mayor calidad posible, aunque debemos volver a remarcar que la sensación principal con la banda sonora es de ligera decepción respecto a anteriores entregas, siempre difuminado por los estándares de calidad en los que se mueve esta serie.
Concluyendo ya el análisis debemos situar a Soul Calibur IV como una entrega más que notable. Pese a no disponer de un carácter revolucionario y pese a no poder autoproclamarse como rey indiscutible del panorama de la lucha, como si pudo hacer Soul Calibur, sí que encontramos atractivos para disfrutar del título durante innumerables horas. Desde el online, la consecución de Logros, la personalización de habilidades, así como la exploración totalmente lineal de la Torre de las Almas Perdidas.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Sin llegar a sorprender en exceso, el juego evoluciona en el modelado de personajes. A nivel artístico los escenarios presentan un acabado desigual
85
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Sonido
Doblaje dual, destacando la interpretación japonesa, y una banda sonora algo más floja de lo acostumbrado. Disponemos de Dolby Digital
84
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Jugabilidad
Si a la jugabilidad clásica, aunque algo manida de SC, añadimos la personalización de personajes y la ruptura de equipamiento, obtenemos un bombazo
89
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Diversión
El online, la personalización, la cantidad de personajes, secretos, extras, nos mantendrán horas y horas pegados
88
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Alternativas
Virtua Fighter 5 y Dead or Alive 4
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Personalización de habilidades y online
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Carece de un carácter revolucionario, algunos escenarios y temas de la BSO
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Nota final
Un estreno más que notable en la nueva generación, aunque alejadísimo del anterior salto cualitativo en la serie
86
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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