¡Invasores! ¡Y del espacio exterior!
En el pasado 2008, el ya histórico
Space Invaders cumplió 30 años. Este tipo de acontecimientos no suelen pasar desapercibidos para las compañías que quieren explotar sus sagas, así que no extrañó a absolutamente nadie que Taito anunciase un título conmemorando el citado aniversario. Es decir, Taito ya había lanzado anteriormente multitud de juegos basados en la franquicia de los marcianitos, así que era evidente que con el aniversario no necesitaban muchas excusas para engordar un poco más el catálogo de la saga.
Aunque el lanzamiento no pillara por sorpresa a nadie, sí que lo hizo la calidad final del juego. Y es que, admitámoslo, este es el típico producto que hemos visto pasar multitud de veces con el mismo resultado: mediocre intento de sacacuartos por algún acontecimiento especial. Por suerte, esta vez Taito se tomó el aniversario en serio y lanzó un título para Nintendo DS y PSP que sorprendió
a propios y extraños. Su nombre era
Space Invaders Extreme, y después del relativo éxito de éste tampoco nos asombramos de que ahora, sólo un año después, tengamos la continuación en las calles.
¡Bajar en picado, invertir el rumbo y dale que te pego!
A los usuarios nos gusta que los juego sean multiplataforma, una especie de comunismo videojueguil en el que todos somos felices con los mismos juegos en nuestro catálogo; esto no es porque pensemos en usuarios de otras consolas, sino porque así tenemos más posibilidades de que un determinado juego acabe en la nuestra. Pero los multiplataformas tienen un inconveniente: la falta de optimización. Así, el primer
Space Invaders Extreme salió para las dos portátiles del mercado, mientras que esta segunda parte es exclusiva de la táctil de Nintendo. ¿Se ha ganado con esta decisión? Los poseedores de una PSP lo negarán rotundamente, pero lo cierto es que la exclusividad ha conseguido que ciertos aspectos del juego sean aún mejores que la primera parte. Pero antes de comentar esos detalles, recordemos la mecánica del título original, pues su secuela repite casi paso por paso la misma estructura.
Space Invaders Extreme 2 se divide en fases, accesibles entre ellas por un sistema de rutas idéntico al de la primera parte. Es decir, existen once fases, pero en cada partida solo podemos acceder a cinco de ellas dependiendo de la ruta que elijamos (muy al estilo
Lylat Wars). A su vez, cada fase tiene una estructura muy sencilla: aparecen oleadas de invasores, y cuando hayamos dado buena cuenta de ellos nos visita el jefe final de fase. Fácil, ¿no?
Al igual que en la primera entrega, nuestra nave puede mejorar su arcaico rayo con diversos
power-ups que nos harán más fácil la exterminación alienígena. A saber: rayo láser, bombas, disparo múltiple o escudo. Estos se consiguen igual que en la primera parte, disparando cuatro naves del mismo color de forma seguida. Dependiendo del color de la nave, conseguiremos una arma u otra.