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Space Invaders Extreme
La mejor invasión en treinta años
A pesar de su corta historia, el mundo de los videojuegos está plagado de grandes clásicos. Cada año se lanzan al mercado juegos que son recordados décadas después gracias a su gran calidad. Sin embargo, sólo unos pocos sientan las bases de un género o revolucionan el mercado hasta convertirse en iconos de la sociedad, imagen de toda una generación de jugadores. La compañia japonesa Taito tuvo el honor hace 30 años de lanzar al mercado Space Invaders, creación de Toshihiro Nishikado y uno de los Grandes, con mayúsculas, desde que Pong dio el pistoletazo de salida a esta industria. Han pasado ya tres décadas y es hora de celebrarlo con la mejor versión que jamás se ha visto de este inconfundible matamarcianos.
Del pasado al presente
Hace escasas semanas os adelantábamos las bondades de Space Invaders Extreme en sendos avances de las ediciones para PSP y Nintendo DS. Tras probar la versión americana parecía evidente que nos encontrábamos ante uno de los lanzamientos más importantes de ambas consolas y en concreto de la de Nintendo, cuya versión nos ocupa en este análisis. La sorpresa se confirma, primero porque nadie esperaba tanto de la enésima revisión del original y, segundo, porque su desarrollo había pasado muy desapercibido entre los jugadores y la prensa. Esperemos que eso cambie ahora que ya está a la venta.
El que no conozca el original ha de saber al menos de antemano lo más básico. Space Invaders fue lanzado en múltiples plataformas durante los 80, incluyendo varias máquinas recreativa de gran éxito. El juego nos proponía controlar a una pequeña nave dentro de un escenario estático, donde podíamos moverla sólo horizontalmente en la parte inferior de la pantalla. Los alienígenas y enemigos se desplazaban en la parte superior por oleadas, de izquierda a derecha, aproximándose cada vez más a la nuestra. El objetivo era destruirlas a todas antes de que tocaran la parte inferior del nivel.
A pesar de tener un planteamiento tan sencillo, Space Invaders no era un juego nada fácil. El disparo láser del que disponíamos no nos permitía demasiados fallos: los enemigos se movían rápidamente de izquierda a derecha de la pantalla y además existían obstáculos que entorpecían nuestros disparos. Esa dificultad se ha ido manteniendo más o menos constante en las decenas de versiones que se han desarrollado en estos 30 años, llegando intacta o incluso aumentada por momentos en esta última revisión. Space Invaders Extreme es, por tanto, un juego difícil, pero, ¿qué clase de matamarcianos sería si no lo fuera? Su gran reto es también parte del encanto en el género.
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