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El nuevo Space Invaders
El sistema de juego se sigue sosteniendo sobre los mismos cimientos, con una jugabilidad centrada en unos grandes reflejos y un pulso de acero para disparar antes de que los enemigos lleguen a la parte inferior de la pantalla. Algunos cambios evidentes nada más conectar el cartucho y comenzar la primera partida son que se han eliminado los obstáculos que dificultan el cruce de fuego y que se ha aumentado sensiblemente la velocidad para ganar en frenetismo.
Con la cruceta controlamos el pequeño vehículo espacial de izquierda a derecha, mientras que con un botón frontal accionamos nuestra única arma. La simplicidad del manejo hace que cualquier usuario pueda encender la consola y ponerse a disparar sin mayores miramientos. Esta facilidad no se transforma en un desarrollo repetitivo o restringido, ya que cada nueva oleada de alienígenas supone un nuevo reto.
La propia mecánica del juego también nos obliga a hacer algo más que disparar a lo loco a todo lo que se mueve, al menos si lo que queremos es tener más opciones de supervivencia y de paso hacer grandes puntuaciones. Por un lado, los enemigos siguen siendo los mismos de siempre, aunque en esta ocasión se han dibujado de diferentes colores. La tonalidad de cada nave enemiga no es algo que se pueda pasar por alto, ya que la puntuación depende en gran medida de los colores que vamos matando y su orden. Por ejemplo, hay puntos extra por eliminar diez seguidos de un mismo color, podemos también conseguir armas mejores y ciertas combinaciones nos dan acceso a pequeñas fases de bonus en las que ganar por unos segundos un cañón mucho más poderoso con la que arrasar cada nueva oleada.
El desarrollo de la partida se muestra en la pantalla táctil durante casi todo el tiempo, aunque las rápidas fases de bonus cambian un poco las reglas. Cada vez que entremos en una de ellas pasaremos a jugar a doble pantalla, con enemigos moviéndose de muy diversas formas por todas partes. El objetivo es alcanzar cierta marca de aliens abatidos en un tiempo muy ajustado, generalmente de unos 15 segundos. Si lo logramos, comenzamos el llamado "Tiempo Fiebre", en el que disponemos de un arma muy poderosa durante un pequeño lapso de tiempo para poder avanzar a lo largo del nivel sin despeinarnos.
Los platillos volantes especiales ya introducidos en el original de 1978 están de nuevo presentes, pero esta vez no sirven exclusivamente para ganar unos puntos extra. Aparte de atacar de diferentes formas, también nos dan la oportunidad de ganar vidas extra, entrar a fases de bonus u obtener mejores armas.
Toda esta ayuda puede ser poca. Como ya hemos dicho antes, Space Invaders Extreme es un juego que puede considerarse difícil, al menos en sus fases más avanzadas. Los enemigos son cada vez más fieros y escurridizos, se mueven a gran velocidad y poseen armas cada vez más complicadas de evitar. Aquí un sólo disparo nos resta una vida y estas son un bien muy escaso, por lo que la concentración ha de ser siempre máxima.
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