Análisis
Mallas apretadas en la ciudad del caos
Sin la excusa de una película, Activision nos trae las últimas aventuras de nuestro amistoso vecino Spider-Man.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 11/11/2008 07:02
Desde que Stan Lee y Steve Ditko crearan en la década de los sesenta el que sería icono de la compañía Marvel y de muchas generaciones de lectores han pasado muchas cosas. El tiempo no perdona y tras bodas, pérdidas (y reencuentros) de familiares y demás cambios en su vida que harían palidecer al más versado escritor de culebrones, nos encontramos con la Ley de Murphy a escalas industriales: el archienemigo alienígena que tiene mimetizado tus poderes y que te odia a muerte no sólo ha poseído a un periodista que te la tiene jurada, sino también a la Gran Manzana. Hay días en los que es mejor no levantarse de la cama.
Desde los comienzos de la era de los videojuegos, las desarrolladoras han buscado licencias en las que inspirarse y con las que poder adornar una carátula. El binomio entre cómic y ocio electrónico es cada vez es más estrecho, como demuestran las versiones en papel de las aventuras de nuestros héroes virtuales (cómics de Metal Gear Solid y Kingdom Hearts, por citar algunos) con las adaptaciones a sprites y polígonos de héroes enmascarados (como la que nos ocupa). Como ejemplo tenemos la última ComicCon, la feria americana del cómic en la que la presencia de compañías desarrolladoras y anuncios de títulos de videojuegos podía rivalizar con el cada vez más aburrido E3. La caza de la licencia (también en el cine, pero esa es otra historia) está abierta y quién pueda hacerse con el mayor número de personajes para explotar en sus producciones tendrá un publico fiel deseoso de recrear las andanzas leídas. Esto cada vez va a más.
¿A quién le toca programar ahora?
Cuando Activision se hizo con esta licencia, encargó a sus mejores programadores (en aquel momento) la labor de sacar el proyecto adelante. Neversoft, que estaba viviendo un gran éxito debido a su Tony Hawk Skateboarding, consiguió hacer el mejor juego de Spider-Man hasta la fecha para Playstation. El exceso de trabajo terminó dejando la franquicia en las manos de Treyarch, quienes completaron para la anterior generación las versiones de las dos primeras películas y la adaptación del cómic Ultimate (una de tantas actualizaciones de la franquicia), de gran recuerdo para los usuarios. Tras un pequeño traspiés con la adaptación de la tercera entrega, debido al poco tiempo empleado en su gestación por tener que cumplir con la fecha del estreno cinematográfico y con el desarrollo de Call of Duty 3 a la vez, se ha vuelto a delegar en otra desarrolladora la programación del nuevo juego.
Esta vez ha sido Shaba Games, que anteriormente hicieron las versiones de Wii y Playstation 2 de la última película del cabeza de red, la encargada de terminar la obra. Sin tanta presión como en anteriores ocasiones, han buscado satisfacer al fan más recalcitrante con el que esperan sea la mejor aventura de Spider-Man de todas las realizadas. Para esto han contando con la ayuda del anterior equipo encargado y entre los dos han terminado por sacar la aventura más ambiciosa hasta la fecha.
Una historia original...
...hasta cierto punto. Como la mecánica de juego abierto, que según sus creadores, es la que mejor le va a nuestro trepamuros favorito, la historia debía centrarse en su hábitat natural de nuevo, la ciudad de Nueva York. La ciudad que nunca duerme comienza a experimentar cambios cada vez más drásticos debido al simbionte alienígena que intentó poseer a Peter Parker en la película y en los tebeos. Este traje vivo apareció por primera vez en las Secret Wars que entre 1984 y 1985 tuvieron en vilo a toda una generación de seguidores de "la casa de las ideas" con un crossorver que enfrentaba a un ejercito de héroes contra otro de villanos por la salvación del universo (tranquilos, no voy a destripar nada para el que no lo haya leído). El caso es que este conflicto debía alterar las series mensuales en las que salían los protagonistas, como el caso de los Cuatro Fantásticos, que cambiaron en su formación a la adorable Cosa de ojos azules por Hulka o que Spider-Man abandonase sus colores blaugrana para enfundarse un estiloso traje negro.