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Splinter Cell 4: Double Agent
Las dos caras de Sam Fisher
Las primeras informaciones sobre Splinter Cell. Double Agent consiguieron ponernos a todos el corazón en un puño. La hija de Sam había muerto atropellada y él, tras abandonar el servicio en Third Echelon, se había dedicado a robar bancos. En un atraco especialmente complicado doce rehenes mueren y Sam da con sus huesos en la cárcel... ¿Se ha vuelto loco Sam Fisher? ¿Es posible que haya cambiado de bando? ¿Qué está pasando en el mundo de Splinter Cell?
Pues, como casi todos sus seguidores sospechaban, Sam Fisher no ha cambiado de chaqueta. Lo que sucede en realidad es que se ha convertido en un agente doble, sin cobertura oficial, de esos de los de "si te atrapan nadie va a responder por ti". Bueno, eso ya lo era, la verdad.
Su misión es infiltrarse en una organización terrorista conocida como el Ejército de John Brown (el EJB, para abreviar) y de ahí todo ese montaje, necesario para que Sam acabe en una celda, "casualmente", la misma que ocupa Jamie Washington, un destacado miembro del EJB. Tras ganarnos su confianza, emprenderemos una fuga juntos y aunque la cosa no resulte sencilla, porque tanto nosotros (como jugadores) como nuestro compañero estaremos desarmados y no contaremos más que con nuestras habilidades físicas, la cosa llegará a buen puerto y finalmente conseguiremos nuestro objetivo de reunirnos con los dirigentes del EJB.
En Double Agent veremos a viejos conocidos. El coronel Lambert, el director de Third Echelon, se encarga de supervisar nuestra misión una vez más, aunque ahora la cosa se pone tan fea que tendrá que arriesgar su vida para proteger la identidad de Sam. Por otro lado, en el EJB nos relacionamos con los terroristas: Emile Dufraisne, el fundador, Casron Moss, el encargado de seguridad o Enrica Villablanca, la bioquímica. Cada uno con su personalidad. Deberíamos dedicar algo de esfuerzo por conocerla.
Ahí nos espera una de las sorpresas más grandes del juego, porque los socios de Jamie que acuden al rescate nos aceptarán en sus filas, pero nos pedirán como primera muestra de "buena voluntad" que acabemos con un traidor al que nos presentan atado y amordazado... ¡nada menos que el propio Jamie! La decisión es sólo nuestra... Sí, nuestra, porque uno de los aspectos más novedosos de Double Agent es que continuamente tenemos la obligación de elegir entre varios caminos y decisiones, muchas veces morales, en las que no se trata de elegir lo acertado (que por lo general no suele existir), sino de encontrar al menos malo, de tomar una ruta y de aceptar sus consecuencias. Y es que si no hacemos lo que nos piden los terroristas o no nos comportamos de forma convenientemente "malvada", su confianza hacia nosotros disminuirá y será mucho más difícil obtener datos e información sobre sus actividades y planes. Claro, que si hacemos todo lo que digan, sin dudarlo, serán los jefes de la NSA los que comenzarán a sospechar de nosotros... Vamos, que para defender la posición de Sam como agente doble infiltrado, en muchas ocasiones tendremos que decidir qué es más importante, si hacer lo que es justo o mantener nuestra tapadera. ¿Complicado? Bueno, es que nadie dijo que la vida de un agente doble fuera sencilla.
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