Análisis
Único en su especie
Will Wright nos ofrece la versión hermana pequeña de su original Spore para PC para que guiemos a un pequeño ser por la senda de la evolución.
Por Mario Negro Martín
| Publicado el día 30/09/2008 00:13
El plato fuerte de este juego es, como es de suponer, la creación y evolución de las criaturas. Aclarar, no obstante, que si alguien ha echado un ojo al creador de Spore para PC no se puede esperar nada parecido, pues la capacidad de la DS con respecto a esto es potente pero limitada.
La evolución de nuestro organismo se hará a través de las llamadas partes. Las partes son trozos de otras especies que iremos recogiendo a lo largo de nuestra aventura y con las que iremos cambiando a nuestro ser. Podremos cambiarle los ojos, la boca, las extremidades superiores e inferiores, el torso, la cola y la decoración del lomo. Éstas se conseguirán haciendo amigos, cumpliendo encargos y misiones y recogiéndolas del escenario.
Teniendo en cuenta que las partes provienen de otras especies y que existen un total de 31 diferentes, nos encontraremos con un total de 217 partes como mínimo (algunas especies dan dos partes del mismo tipo) con las que personalizar la criatura, lo que eleva las capacidades personalización a cotas muy altas. Según el planeta y continente en el que estemos habrá momentos en que una u otra parte serán necesarias por obligación, pues para caminar por el desierto no podremos hacerlo con las extremidades de una especie de climas gélidos.
Para colocar dichas partes no tendremos ningún impedimento: podremos colocar dos pares de ojos, ocho patas o tres colas. La única limitación son los llamados puntos corporales. Nuestra criatura contará con una serie de puntos con los que podrá poner partes, que costarán, a su vez, una serie de puntos. Si no tenemos suficientes puntos corporales no podremos colocar nuevas partes.
Las partes tienen tres características concretas: social, ataque y defensa. La primera es básica para hacer amigos y hacerlos deprisa; esta parte la comentaremos más adelante. La segunda y la tercera son características de combate, pues en Spore Creatures no todo es amistad.
Además, ciertas partes proveen otras cuatro características: metabolismo, visión, regeneración y daño crítico. La primera se encuentra en las partes de boca: cuanto mejor es el metabolismo, mejor asimilaremos los alimentos y más puntos de salud obtendremos cada vez que comamos. La visión la encontraremos en las partes de ojos; cuantos más puntos de visión tengamos mejor detectaremos objetos enterrados, lo cual es un punto a favor, pues podremos encontrar no sólo elementos básicos de la aventura, sino comida y puntos de inteligencia. La regeneración la encontraremos en las partes de cola y sirve para aumentar la velocidad con la que nuestra criatura recupera energía. El daño crítico se encuentra también en la cola y es la probabilidad de que en combate hagamos daño doble. Aparte nos encontraremos con partes protectoras con las que podremos cruzar terrenos complicados sin recibir daño (pero con gasto de energía).
Si ya te parece que las criaturas y el editor son completos, aún hay más: los biopoderes. De nuevo los encontramos en las partes, que se alzan definitivamente como componente primordial del juego. Hay varios: un chorro de llamas para quemar al enemigo, una ráfaga de hojas que lo envenena, la capacidad de aturdir, un escudo protector y la posibilidad de curarnos tanto a nosotros como a nuestros acompañantes.
¿Y cómo nos ponemos nuevas partes? Pues en el nido únicamente, que es por el que accederemos al editor de criaturas. Nidos hay varios a lo largo del escenario, perteneciendo uno a nosotros de modo que podamos ir a él y cambiarnos partes. Por suerte no tendremos que recorrer largas distancias para llegar a él porque gracias a la habilidad de excavar apareceremos directamente en él para, volviendo a excavar, reaparecer en la ubicación inicial.
Primero nos hacemos con las partes...
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...y luego las usamos en el nido
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