Análisis
Único en su especie
Will Wright nos ofrece la versión hermana pequeña de su original Spore para PC para que guiemos a un pequeño ser por la senda de la evolución.
Por Mario Negro Martín
| Publicado el día 30/09/2008 00:13
Amistad, divino tesoro
Pero Spore Creatures es algo más que jugar al Mr. Potato en la DS. La evolución no es solo algo físico, también deberemos hacer amigos para conseguir avanzar en la aventura. El sistema de amistad es bastante sencillo. Nuestra criatura tiene una habilidad de llamada: al activarla cerca de otra criatura emitirá un sonido que la otra especie interpretará como inicio de amistad. Así, encima de la otra criatura aparecerá un icono de cara sonriente que deberemos frotar contra la misma para que poco a poco se vaya rellenando una barra de amistad. Al rellenarse del todo, dicha criatura será nuestra nueva amiga, obteniendo a veces partes, otras veces alguna pista para la aventura y lo más valioso, la posibilidad de que te acompañen. Esto es primordial, pues habrá combates en los que no podremos vencer si no es con ayuda de otras especies, aunque solo podrán acompañarnos dos especímenes a la vez. Habrá momentos que deberemos alimentarlos para que no mueran de inanición o dejen de ser nuestros amigos.
Aparte de frotarnos con otras criaturas (suena mal, pero así son las cosas), también deberemos bailar; la evolución es así. Al hacer la llamada puede que nos aparezca un icono de flor. Al tocarlo entraremos en un sencillo minijuego en el que deberemos seguir el ritmo de la música y tocar orbes de luz según llegan al centro de una serie de cuatro flores colocadas en semicírculo. Vamos, que tenemos que golpear la pantalla. Tener éxito en el baile nos reportará una barra de amistad más llena; si perdemos, lo contrario. Los bailes no son complicados, pero en fases avanzadas de juego sí deberemos tener rapidez y maña para superar esta suerte de Elite Beat Agents.
No todo es de color rosa
Pero la evolución no es solo bailar y hacer amigos, también deberemos luchar. Para ello tenemos que pinchar en el icono de atacar que aparece al tocar una criatura o esperar a que aquellas que sean hostiles nos ataquen primero. Los combates son sencillos: debemos realizar trazos sobre el enemigo para que nuestra criatura ataque. Cuando su barra de vida se vacíe, habremos ganado. Y si las cosas se complican usaremos los biopoderes para ayudarnos. Sobre las criaturas acompañantes, ellas pelearán solas.
Es decir, que las peleas serán meros trámites para hacernos con más partes, conquistar nidos enemigos en los que evolucionar y cumplir objetivos del juego. Hay que apuntar que cuando conquistemos un nido alrededor del mismo aparecerán las espórulas, miembros muy simples de la raza inicial del nido que podremos comernos para ganar vida (práctica mal vista por nuestros amigos) o mimar para que al devolverlas a su nido y que crezcan no nos ataquen.
Mens sana in corpore sano
Lo último sobre criaturas es lo que ya hemos citado pero no hemos explicado: comer, energía y puntos de inteligencia. Lo primero de todo es algo primordial y depende del tipo de boca que pongamos a nuestra criatura para que pueda comer carne, frutas o las dos cosas. Si nuestro organismo es omnívoro podrá comer tanto carne como bayas o frutas. Si es carnívoro solo podrá comer carne, ocurriendo lo contrario si es vegetariano. ¿Y qué nos reporta comer? Pues recuperar puntos de salud, pudiendo perderlos, no obstante, si cambiamos de dieta y no de boca.
La energía se medirá en puntos que usaremos en habilidades pasivas (desencadenadas por ciertas partes) y para los biopoderes. Dicha energía la podremos reponer comiendo flores.
Por último, los puntos de inteligencia se consiguen al completar misiones o al desenterrarlos. Con ellos iremos rellenando una barra que al completarse hará que subamos un nivel. Subir un nivel significa obtener más puntos corporales, más salud y más energía.
¡A bailar!
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Los alimentos podrán comerse o cogerse para ofrecérselos a otras especies
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