Análisis
Mundología sencilla pero sin igual
Will Wright vuelve a mostrar al mundillo del videojuego que sus innovadoras ideas y proyectos no dejan a un solo jugador indiferente.
Por Álvaro Sánchez Estévez
| Publicado el día 13/10/2008 07:32
En este estadio el jugador experimenta una experiencia de juego básica que recuerda mucho a la mecánica utilizada en flOw, pero en la que poco a poco iremos comprobando cómo ahí abajo, donde millones de seres conviven en un vasto mundo azul, muchos de ellos mueren en sus primeras bocanadas de vida.
La sensación que transmite el juego en esta primera fase es que nos encontramos ante un mundo de gran magnitud, donde el misterio y la belleza bidimensional conviven en él. Así pues, en los primeros minutos de juego, en los que se nos guiará a modo de tutorial mediante textos breves, compartiremos espacio con pequeños seres como nosotros, homónimos, dispares, cada una de aspecto realmente diferente. Pero cuidado, los depredadores (gigantescas criaturas desde nuestro punto de vista) saben de la existencia de los nuevos inquilinos y no dudarán en aparecer de vez en cuando para alimentarse de lo primero que encuentren a su paso.
En Spore siempre contaremos con un editor de criaturas al que tenemos acceso al comienzo de cada estadio además de estar disponible siempre que lo deseemos, tan solo hace falta hacer clic sobre el botón de "llamada de apareamiento". Cuando la llames, tu pareja responderá, y tras encontrarla, comenzará un bonito ritual amoroso tras el cual tendremos acceso directo al editor de criaturas.
El editor de criaturas es una de los añadidos más interesantes dentro del juego. Todas las partes que añadamos nos proporcionan nuevas habilidades, mejoras, e incluso marcan la dieta alimenticia de nuestro diminuto ser. La selección de un estilo de boca define desde un principio nuestro estilo de juego en Spore, así pues no será lo mismo ser herbívoro y alimentarse de materia vegetal, que carnívoro y hacerlo de carne u omnívoro y poder alimentarse de ambas cosas.
La creatividad dentro del editor puede suponer al jugador desde un minuto de reloj a decenas de ellos, todo dependerá de nuestra paciencia y gusto porque nuestra criatura tenga el diseño más espectacular de toda la comunidad. Mediante una interfaz sencilla tenemos a nuestra disposición cantidades de herramientas con las que podremos añadir detalles a nuestro personaje, decidir la forma de sus extremidades, disposición de éstas, la textura y color de su piel... tan sólo con un límite. De nuevo, nuestra creatividad.
Más que de nuestra pericia, necesaria en cierta parte, la supervivencia dentro del mar dependerá de nuestras habilidades defensivas o ofensivas. Por ejemplo, un ser herbívoro optará por aletas que le proporcionen velocidad para escapar cuando las cosas se pongas feas, glándulas venenosas que espanten al enemigo o pinchos que protejan su anatomía de cualquier ataque ajeno, mientras que un ser carnívoro se inclinará por nuevas habilidades que aumenten su poder de ataque para, al fin y al cabo, conseguir cuanto antes su objetivo primordial. Cazar. Alimentarse. Para conseguir nuevas habilidades y partes para nuestra criatura, que al principio serán muy limitadas, debemos incrementar la barra de ADN (la barra de experiencia antes citada) mediante la ingesta de alimento. Cebarnos de algas o acabar con otra especie con fisiología exclusiva puede que tenga recompensa y acabemos consiguiendo una nueva parte para el editor a la vez que nos otorgan puntos que gastar en el creador y así mejorar nuestra criatura. Además, la exploración también tiene recompensa, ya que en cada pantalla contamos con piezas de meteorito que ofrecen nuevas opciones para el editor.