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Como ya hemos indicado, el sistema de juego pasa por la doble mecánica de estrategia y acción que han ideado en Q-Games, seguramente empujados por la intención de querer explotar a fondo la pantalla táctil. Antes de empezar a repartir disparos a diestro y siniestro tenemos que planificar nuestros movimientos en un mapeado que representa la zona de batalla y donde podemos ver ciertos ítems, nuestra nave nodriza Great Fox, etc. Cada uno de nuestros vehículos tiene un rango de movimientos limitado, y por turnos tenemos que desplazarnos, alternando nuestro movimiento con el de las naves enemigas. Cuando nos encontremos en el mapa con una de ellas comenzará la parte arcade, con una jugabilidad mucho más familiar para los seguidores de la saga.
La introducción del componente estratégico obliga al jugador a pensar mejor sus movimientos, a utilizar bien los recursos y obstáculos del mapeado y a evitar siempre que las tropas enemigas alcancen a la Great Fox, ya que en ese caso perdemos la partida. Todo el control se realiza por medio de la pantalla táctil, dibujando las rutas que queremos para nuestros pilotos. Las emboscadas y otras tácticas avanzadas van saliendo solas con la práctica, y el manejo es muy intuitivo y simple, permitiendo que cualquier usuario se habitúe pronto a él. Una gran novedad, que da mayor complejidad al modo aventura.
La parte de acción es más clásica, aunque tiene varias peculiaridades frente a anteriores entregas. Para empezar, la nave de cada personaje es más diferente al resto que nunca, lo que facilita una mayor variedad en las misiones. El control, la velocidad o la potencia de sus armas cambian con cada protagonista, aunque todos ellos tienen en común su manejo vía stylus. Q-Games ha visto con buenos ojos la idea de un control mediante la táctil y, aunque en un principio cuesta hacerse con él, lo cierto es que las conclusiones tras completar la aventura son muy positivas. Con el stylus dirigimos la nave hacia donde queremos, además de poder frenar, acelerar, hacer barridos, loopings o cambios de sentido. El disparo queda relegado a cualquiera de los botones (o direcciones de la cruceta), completando un control duro al principio y satisfactorio a la larga.
Por lo demás, lo que quedan son batallas de muy corta duración pero intensas, en las que se echa de menos mayor amplitud de escenarios pero que a pesar de ser algo repetitivas nunca caen en el aburrimiento. Cierta variedad de objetivos, el frenetismo de los enfrentamientos conforme avanzamos y la habilidad que requieren los combates por parte del usuario hacen que la aventura esté a la altura de las expectativas, aunque no estemos ante un juego demasiado largo. Esta última carencia queda bien cubierta por la ramificación de caminos y los diversos finales.
Es importante resaltar que Star Fox Command dispone de varios finales, cada uno con sus rutas particulares y sus misiones. La primera vez que acabamos el juego apenas hemos visto una parte del total, con la historia no concluida y un final muy abierto. Pero una vez superemos esta etapa, en algunas misiones se abren nuevos caminos que podemos seguir a nuestro gusto para avanzar en el argumento por otros derroteros, realizando nuevos niveles o modificaciones de los ya jugados. Conforme avanzamos el número de enemigos va creciendo, así como la limitación de tiempo, sin duda el gran rival del título, ya que el cronómetro avanza implacable en cada misión y está muy ajustado.
Un modo multijugador con opciones online redondean las opciones de Star Fox Command, que permite jugar a seis personas en red local o hasta un máximo de cuatro por partida por medio del servicio Nintendo Wi-Fi Connection. Como todos los lanzamientos con online de Nintendo DS, el juego queda restringido por las limitaciones de este sistema de enfrentamientos a larga distancia, por lo que sólo podemos buscar partidas variando un par de atributos o vernos las caras contra nuestros amigos, añadidos previo intercambio del código de amigo. La intensidad de los combates es siempre mucho mayor que frente a la CPU, y apenas hay retardo en el envío de información por la red.
Star Fox Command es en definitiva un buen paso adelante en el sistema de juego de la saga, con una convincente mezcla de acción y estrategia aderezada con un control táctil que pese a asustar en un principio, pasa a ser muy intuitivo con las horas. La parte arcade quizá ha dado un paso atrás por la falta de fases de avance automático y la simplificación de los objetivos, reducidos en su mayoría a eliminar a ciertos número de enemigos, pero su gran número maquilla en parte esta carencia. Su modo online es el encargado de alargar una aventura ya de por sí bastante larga y variada. Una buena opción.
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