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Star Wars: El Poder de la Fuerza
Confía en tus instintos y un Jedi serás
Pocas películas han trascendido tanto y han marcado a una generación tras otra del mismo modo que La guerra de las galaxias. En los treinta años que nos separan ya del estreno en cines de Una nueva esperanza, la saga ha experimentado una evolución prácticamente constante en su ya de por sí amplio universo gracias a una buena cantidad de películas, libros, series de televisión, artículos para coleccionistas y lo que nos interesa aquí y ahora, videojuegos. Las mochilas y juguetes de Parque jurásico tuvieron su momento, al igual que la recién revitalizada saga de Indiana Jones, pero Star Wars (parece que el título clásico en español está quedando poco a poco en desuso) se ha mantenido en forma a pesar de los altibajos. Los sables láser, Darth Vader y la Estrella de la Muerte nos resultan tan familiares hoy como hace tres décadas.
LucasArts, anteriormente conocida como Lucasfilm incluso en el territorio videojueguil, nos ha dejado a lo largo de su historia un buen número de títulos que han profundizado en la obra galáctica por excelencia. Por mencionar los más relevantes, ahí tenemos Rebel Assault, X-Wing, TIE Fighter y variantes para PC; Super Star Wars para el cerebro de la bestia; Caballeros de la Antigua República y Jedi Knight para varias plataformas, Rogue Squadron para GameCube y muchos más. Con toda probabilidad nos hemos dejado en el tintero unos cuantos juegos importantes de La guerra de las galaxias; la lista es prácticamente interminable.
Simulación de combate aéreo, rol masivo, plataformas... muchos son los géneros apropiados para llevar La guerra de las galaxias de la pantalla al videojuego. Sin embargo, la tendencia actual ha llevado a la compañía de Lucas a idear una apuesta muy seria en los juegos de acción en tercera persona: Star Wars: El poder de la Fuerza, título muy esperado y del que vamos a hablar en la versión de PlayStation 3. Su objetivo principal es, cómo no, hacer al jugador sentir el control del poder que mantiene unido el universo.
La línea argumental de El poder de la Fuerza se sitúa entre La venganza de los Sith y Una nueva esperanza, por lo que sirve de nexo entre las dos trilogías. El protagonista es Starkiller, un aprendiz de Sith a las órdenes de Darth Vader en una galaxia que ya está bajo el control del Imperio. Su objetivo es aniquilar a los caballeros Jedi que se mantengan con vida tras los acontecimientos del Episodio III. El reverso tenebroso ya ha consumido a Lord Vader, su ambición parece no tener fin y le ofrece a Starkiller, su Padawan secreto, la oportunidad de conspirar contra el emperador Palpatine y dominar juntos la galaxia. En sus andanzas luchará en bandos enfrentados, conocerá de cerca ambos lados de la Fuerza y se enfrentará a enemigos muy poderosos.
Por fortuna, en este sentido El poder de la Fuerza no cae en la banalidad argumental de otros juegos similares como Devil May Cry. Está claro que el ritmo narrativo de un juego no es equiparable al de una película, pero osamos decir que por momentos El poder de la Fuerza resulta más atractivo que los primeros episodios de la saga. Cuestión de gustos, por supuesto, no queremos que los incondicionales se sientan ofendidos. La aventura está cargada de escenas para el recuerdo en las que conoceremos personajes nuevos, conocidos y multitud de guiños, como el nombre del protagonista, que se corresponde con el primer apellido pensado para Luke Skywalker. Es verdad que en ocasiones cae en el fan service (cosa que, a decir verdad, no nos supone ningún inconveniente), pero en general se sigue con interés, está bien desarrollado y casa con el universo de Star Wars, quizá porque tiene más en común con la trilogía original que con la más moderna.
Para regocijo de los seguidores de Star Wars, en la primera misión controlamos a Darth Vader por el planeta de los wookiees, Kashyyyk, donde asistimos al primer encuentro con su futuro aprendiz, por aquel entonces todavía un crío. No queremos desvelar ningún detalle crucial de la trama, pero sí diremos que en la recta final del juego tenemos que tomar una decisión que nos puede llevar a un final u otro de los dos disponibles. Starkiller no se presenta como un derroche de carisma, pero se aprecia en él cierta evolución que es de agradecer en un juego de estas características. Hasta aquí todo es digno de elogio.
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