Análisis
Confía en tus instintos y un Jedi serás
LucasArts nos trae un buen juego de acción que une las dos trilogías de "La guerra de las galaxias".
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 23/09/2008 23:57
Uno de los detalles más polémicos del lanzamiento de El poder de la Fuerza es la duración. No es para menos: las nueve misiones que componen la aventura principal no dan para mucho, aunque de forma independiente son bastante largas. Completarlo por primera vez nos puede llevar unas siete u ocho horas, pero nunca está de más rejugarlo para probar los cuatro niveles de dificultad y obtener todo el contenido desbloqueable, que no es poco pero depende de la disposición del jugador. Lo que de verdad se echa en falta es un modo cooperativo, alguna posibilidad online y la inclusión del sistema de trofeos recién estrenado en PlayStation 3. Lástima que no se haya profundizado más en este apartado para ofrecer una experiencia más duradera.
La jugabilidad de El poder de la Fuerza es clásica, pero se fundamenta en un sistema asociado al uso de la Fuerza que funciona bastante bien. En primer lugar tenemos los movimientos básicos: desplazamiento del personaje y de la cámara con los sticks, salto con “X”, ataque con el sable láser con “Cuadrado”, bloqueo con “L2” y fijación de blancos con “R1”. Por supuesto, la cosa no queda ahí, ya que según progresa la aventura se añaden movimientos especiales como un rayo de Fuerza similar al de Palpatine con “Triángulo”, el empujón de fuerza con “Círculo” y otras habilidades de apoyo a las que se accede desde la posición de defensa y los cuatro botones del mando. Estas habilidades sirven para crear un campo de Fuerza defensivo, lanzar el sable láser a distancia y crear una onda expansiva que lanza por los aires a los enemigos que nos rodean.
El gatillo “R2” tiene el honor de controlar la acción estrella de El poder de la Fuerza. Gracias a él podemos hacer levitar objetos y lanzárselos a los enemigos, mandar guardias imperiales por los aires y manipular todo tipo de elementos situados en el escenario. Podemos mover todo a nuestro antojo gracias a los sticks, que regulan la altura y la profundidad. La diversión desenfrenada está servida, pero siempre hay que tener un ojo puesto en el medidor de Fuerza, que se vacía tras unos cuantos usos y tarda unos segundos en recargarse.
Un juego de acción en tercera persona no es nada sin un sistema de evolución del personaje, cosa que no falta en El poder de la Fuerza. A medida que aniquilamos enemigos, Starkiller sube de nivel y obtiene una esfera de cada tipo: las de “Talentos de la Fuerza” nos permiten aumentar parámetros del personaje como vitalidad, resistencia y maestría con el sable; las de “Combos de Fuerza” desbloquean combinaciones para realizar ataques físicos y las de “Mejoras de Fuerza” nos dan la posibilidad de hacer más letales los movimientos asociados con la Fuerza que hemos descrito en los párrafos anteriores. Cada habilidad requiere un número determinado de esferas de cada tipo y hay que pensar bien lo que nos conviene antes de invertirlas, ya que algunas tienen varios niveles de poder y a veces es más interesante fortalecer un movimiento conocido que adquirir uno nuevo. Sencillo y lleno de posibilidades.
No obstante, las subidas de nivel no son la única forma de reunir esferas. A lo largo y ancho de los escenarios podemos encontrar holocrones, figuras geométricas que nos proporcionan determinadas ventajas. Los de color rojo (Sith) aumentan los parámetros del personaje temporalmente, lo hacen invencible o recuperan su salud. Los blancos (Jedi) otorgan esferas, atributos especiales para el sable e incluso colores para personalizar el arma. ¿Quién se resiste a blandir la espada de filo morado de Mace Windu?
Cada una de las misiones de El poder de la Fuerza tiene un objetivo principal fijado por la historia y unos cuantos objetivos secundarios. Entre los objetivos secundarios siempre nos encontramos el de encontrar todos los holocrones (bastante difícil, por cierto) y el de conseguir una cantidad determinada de puntos de Fuerza (experiencia en términos más familiares) mediante el exterminio de enemigos. Luego cada misión tiene un objetivo específico: destruir un elemento del escenario, acabar con unos cuantos enemigos de una especie... Nuestros esfuerzos se ven recompensados en forma de esferas, de modo que interesa cumplir la mayor parte de ellos.
Terapia Sith
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"Hablo así por culpa de los Ducados"
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Los rancors son bastante duros
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Un tipo de fiar
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