Análisis
Confía en tus instintos y un Jedi serás
LucasArts nos trae un buen juego de acción que une las dos trilogías de "La guerra de las galaxias".
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 23/09/2008 23:57
Tras esta retahíla de datos, es el momento de tomarse un respiro y comentar las sensaciones que produce el juego. La variedad de ataques hace que controlar a Starkiller sea toda una experiencia en términos de diversión, ya que hay cientos de maneras de acabar con los adversarios: electrocutarlos para luego asestarles un buen combo, atraparlos con la Fuerza y empalarlos con el sable láser, lanzarlos al vacío, tirarlos al suelo con una onda de choque y rematarlos... En lo que El poder de la Fuerza verdaderamente triunfa es en el hecho de ofrecer un buen montón de posibilidades de combate. No todos los enemigos tienen los mismos puntos débiles, por lo que, salvo excepciones relacionadas con combos difíciles de memorizar, casi siempre haremos uso de un buen repertorio de ataques. El empleo de los poderes de Sith está bien resuelto y proporciona mucha diversión. Los minijuegos de botones no faltan a la cita en los enfrentamientos más complejos del juego y rigen los choques de sables y de Fuerza. Ya estamos acostumbrados a ellos y además resultan bastante fáciles, pero tal vez ya vaya siendo hora de buscar una alternativa.
No todo son luces en el nuevo juego de Star Wars. Por un lado tenemos los patrones de ataque de los rivales, más enfocados a la superioridad numérica que a la inteligencia artificial. Toparse con un stormtroper encallado en las patas de un AT o simplemente mirando a las musarañas es lo más normal del mundo. Los combates contra enemigos pequeños son divertidos, pero los Rancor y los AT tienen una cantidad de vida excesiva, cosa que también se puede decir de los jefes: casi todos son caballeros Jedi bastante difíciles de derrotar, con apoyo de otras criaturas y una tendencia desmedida a la defensa. Estos combates, lejos de ser uno de los puntos fuertes del juego, se hacen pesados salvo honrosas excepciones. Starkiller se toma su tiempo para recuperarse de una caída, por lo que muchas veces perderemos lo que nos queda de vida sin que nos haya dado tiempo a incorporarnos.
La cámara tampoco se lleva la mejor parte. En ocasiones se pone demasiado cerca del personaje y dificulta el movimiento, pero no mucho más de lo habitual en el género. Lo que en verdad no funciona bien es el sistema de apuntado automático que se utiliza para atraer elementos del escenario con la Fuerza: muchas veces selecciona un objeto que está más alejado que el que deseamos tomar, cosa que dificulta el lanzamiento de un objeto electrificado hacia los enemigos más peligrosos. Este comportamiento tan arbitrario resulta, cuando menos, bastante molesto. También hay ralentizaciones que afectan a la jugabilidad, pero por suerte no se prodigan.
La pregunta del millón: ¿Es El poder de la Fuerza un juego repetitivo? Difícil de responder. En el plano de los combates, no mucho más que cualquier juego en tercera persona de renombre. Sin embargo, sí que se echa en falta un poco de variedad en el desarrollo. Por ejemplo, en ocasiones tenemos que utilizar la Fuerza para crear caminos y activar interruptores, pero estas tareas no suponen ningún desafío para el cerebro. Si se hubiera incluido un buen puzle de vez en cuando, lo habríamos recibido con los brazos abiertos. También se echan en falta vehículos, más en el caso de un juego de Star Wars.
El apartado gráfico de El poder de la Fuerza acapara todas las miradas. Los escenarios están bien formados, son grandes, razonablemente variados y acordes con la estética general de las películas. Las texturas están bien hechas, el fondo se distingue con claridad y, lo más importante, están repletos de elementos con los que podemos interactuar gracias a la Fuerza. Algunos se repiten, pero incorporan los cambios necesarios como para que dejen una buena impresión.
Los personajes también se han realizado con esmero. Los modelados en las escenas son buenos, pero en términos de animación fallan las expresiones del rostro, debido principalmente a que mueven la boca mientras las demás facciones se mantienen invariables, en especial los ojos. En cualquier caso, los viejos reconocidos como Vader y demás son perfectamente reconocibles. En las secuencias de acción el asunto cambia para bien: Starkiller luce un buen número de animaciones diferentes, casi todas bastante suaves con la salvedad del salto, quizá algo forzado. Los efectos de los ataques rezuman espectacularidad por los cuatro costados, como la estela que deja el sable láser al imbuirlo con electricidad o al lanzarlo para atravesar a un enemigo. Por si fuera poco, el protagonista luce una vestimenta diferente en cada misión.
Un diseño del juego
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"Me he pasado con los UVA"
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