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Star Wars The Clone Wars: Héroes de la República
Un vacío en la Fuerza
El negocio del siglo XX va camino de convertirse en el del XXI. Mientras George Lucas y asociados sigan encontrando material inédito al hacer limpieza, no dudarán con bombardearnos con ediciones cada vez más definitivas de las películas originales de La guerra de las galaxias. No les vamos a negar el mérito de mantener enganchados a los fans generación tras generación, tarea difícil vista la calidad de muchos productos de la saga, en especial los fílmicos de los últimos años. Pero vayamos a los videojuegos, que es lo que nos interesa. Lo últimos con temática de Star Wars (en inglés, globalización al poder) que hemos tenido el placer de probar son El poder de la Fuerza, las versiones desenfadadas hechas con piezas de Lego y The Clone Wars, que sigue la estética de la serie y la película. En esta ocasión vamos a hablar del último, que salta de la lucha en 3D de Wii a la acción en todas las plataformas... o más bien lo intenta, como los personajes que lo protagonizan.
The Clone Wars nació para llenar el vacío argumental que hay entre el segundo y el tercer episodio de la nueva trilogía. Anakin Skywalker, eje de la historia desde el 77, ya es todo un caballero Jedi con experiencia y una joven padawan bajo su responsabilidad. A decir verdad, el argumento de Héroes de la República no es muy interesante y tampoco está demasiado bien explicado, ya que se limita a llevarnos de un lado a otro para acabar con los separatistas que más tarde darán forma al Imperio Galáctico. Eso sí, tendremos la oportunidad de controlar al propio Anakin, su aprendiz Ahsoka Tano, Obi-Wan, Kit Fisto, Luminara Unduli, Mace Windu y otros tantos Jedi, además de capitanes, comandantes y demás cargos del ejército de los clones.
Héroes de la República consta de tres actos divididos en capítulos en los que alternaremos entre los caballeros Jedi y los clones. Cada grupo tiene un control específico, de modo que los Jedi son capaces de repartir con el sable de luz, saltar y utilizar la Fuerza, mientras que los clones empuñan armas de fuego (láser, mejor dicho) y se pueden colocar en sitios estratégicos para estar a cubierto. Los enemigos comunes son droides de todo tipo, desde los normales con cabeza de pato hasta los destructores, los que tienen forma de araña y los de batalla. No hay mucha variedad, pero una de las ideas más interesantes del juego (por no decir la única) es que los Jedi pueden subirse a cualquiera de ellos y utilizarlos para sus fines. Por ejemplo, a lomos de un droide de batalla es posible disparar contra sus compañeros, y el rayo de los droides araña es especialmente útil para destruir obstáculos que nos bloquean el paso. Tendremos que utilizar todos los tipos de robots con frecuencia si queremos avanzar con rapidez.
Las fases en las que manejamos a los clones no son nada del otro mundo. Se limitan a hacernos avanzar por escenarios, aniquilar enemigos, recoger armas más potentes, piratear controladores de puertas con minijuegos sencillos y poco más. No obstante, han quedado bastante mejor que las de los Jedi por una sencilla razón: el sistema de saltos. Las plataformas son un ingrediente fundamental en las misiones de los Jedi, que entre mandoble y mandoble tienen que saltar por todas partes para llegar hasta nuevos objetivos. El problema es que el salto, además de responder de una forma más que opinable, tiene todas las papeletas de llevarnos directamente al vacío y a un bucle de ensayo y error difícil de aguantar. Digamos que es impreciso, pero paradójicamente exige mucha precisión al jugador. Para colmo de desdichas, el camino que debemos seguir no siempre es evidente, así que muchas veces intentaremos saltar a una plataforma que no es tal con las consecuencias que hemos explicado. Este inconveniente hace que los niveles de los Jedi sean desesperantes, repetitivos e injugables por momentos.
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