Análisis
La conversión más esperada
Primera adaptación de la saga Street Fighter a la portátil de Nintendo que hizo realidad el sueño de miles de fans del legendario arcade de lucha: jugar con Ryu y compañía en cualquier parte
Por Víctor B.
| Publicado el día 09/04/2006 22:40
Una conversión difícil
En 1994, Game Boy era ya la consola portátil dominante, mientras Game Gear iba quedando cada vez más relegada. Esto sin duda daba muy poco margen de elección a Capcom, por lo que si debían hacer una conversión a uno de estos sistemas, el de Nintendo, al menos por ventas parecía el más razonable. El mayor problema que se le presentó a la compañía fue sin duda el limitado hardware de 8 bits de esta consola, para convertir un título que en su momento era de los más punteros técnicamente. A modo de comparación, la primera entrega de Super Nintendo ocupaba 16 megas, y Capcom tuvo que arreglárselas para crear una adaptación fiel en los 4 megas que finalmente alcanzaría el cartucho de Game Boy.
Esto, como no podía ser de otra forma y como veremos a continuación, acabó desembocando en toda clase de recortes técnicos y jugables, algo que los usuarios de este sistema tuvieron que aguantar en la mayoría de conversiones de juegos de lucha como Killer Instinct y Mortal Kombat, viéndose considerablemente reducidas las posibilidades de juego que ofrecían las versiones de las consolas de 16 bits.
Quizá el recorte más doloroso al que tuvo que hacer frente Capcom fue el de no incluir a todos los personajes del original. Se vieron eliminados Honda, Dhalsim y Vega, reduciéndose la cifra de luchadores de 12 a 9 (que posteriormente veremos con más detalle cuáles son).
En el aspecto gráfico, se perdió gran parte de detalle en los escenarios, que dejaron de estar tan vivos como en las versiones de 16 bits y pasaron a ser más estáticos. Además, se eliminaron varios cuadros de animación en los luchadores, por lo que los movimientos de los mismos lucen en general algo más bruscos y torpes. Tampoco esperemos gran cosa de los finales, en su mayoría simples imágenes estáticas y un pequeño texto explicativo. Aún así para la época que estamos hablando quizá esto último no sea un detalle tan importante.
Jugablemente, también hubieron cambios importantes, en especial debido a que Game Boy sólo cuenta con dos botones, y todo el control tuvo que centrarse en ellos. Esto no evitó que Capcom lograra llevar la adicción y jugabilidad de los combates del arcade y consolas superiores de forma asombrosa. Algo tan simple como un botón de puño y uno de patada y las clásicas combinaciones con la cruceta para realizar los ataques especiales.
Olvidando las limitaciones
Pero pese a todos estos recortes, hay que reconocer que Capcom logró una fidelidad enorme respecto al original, mucho mayor que la de sagas como Mortal Kombat que perdían mucha más calidad en su paso por Game Boy.
Empezamos hablando de los personajes que sí llegaron a esta edición. Los carismáticos personajes de la saga, en concreto Ryu, Zangief, Ken, Sagat, Guile, Chun-li, Blanka, Mr. Bison y Balrog llegaron a este sistema con peor aspecto que en 16 bits, pero siguieron siendo totalmente reconocibles. Es elogiable el tamaño de los sprites de algunos de estos personajes, de los más grandes que se podían ver por entonces en un juego de estas características para Game Boy. Todos nos aprendimos en su momento, las historias y los movimientos de todos los protagonitas de este juego, por lo que pese a las ausencias, jugar con ellos en cualquier lugar no tenía precio.
En los combates, pese a la pérdida de botones en su paso a Game Boy, se conservan la mayor parte de los movimientos originales de estos luchadores, como los tradicionales ha-do-ken de Ryu y Ken, la patada frontal de Chun-Li o las demoledoras llaves de Zangief.
En esta versión no podían faltar las típicas pantallas de versus
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Sagat es uno de los sprites de mayor tamaño de este título
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La mayoría de movimientos del SF II original están presentes en esta versión
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