En materia gráfica podríamos referirnos a este título con la clásica frase: "Sin novedad en el frente", lo cual puede suponer toda una alegría viendo los resultados obtenidos por Rare en las conversiones de los dos primeros Donkey Kong Country, que no consiguen reproducir la calidad de la técnica ACM en la portátil de Nintendo.
Como ya comentáramos en el análisis de la versión Super Nintendo del juego que nos ocupa, este título queda irremisiblemente marcado por un peculiar estilo gráfico que trata de representar unos dibujos realizados a rotulador por un niño, tanto en los contornos de las figuras, especialmente en los escenarios, así como por el coloreado clásico de los lápices de colores. Además la recreación de las prestaciones del chip FX2 ha sido realizada emulando perfectamente las rotaciones de sprites, deformaciones de los enemigos finales, y ciertos rivales de gran tamaño, scalling, como en el combate contra Bowser, elementos 3D, como los portones que tratarán de aplastarnos en algunos castillos.
De esta forma, y pese a que no se haya mejorado el original, se trata de una mera conversión sin añadidos gráficos, el título sigue manteniendo la frescura y calidad que atesoraba el original, convirtiéndose en toda una delicia visual, aunque nos quede la duda sobre el porcentaje de la potencia del sistema que habrá sido explotado, o sobre si una hipótetica secuela hubiera podido mejorar el acabado gráfico.
Al igual que ocurriera en el original, el preciosismo y colorido de los escenarios, desde las junglas de los troncuis, escenarios nevados, las laberínticas cavernas, los misteriosos castillos, así como la nueva apariencia redibujada de los personajes clásicos, con las graciosísimas animaciones de Yoshi al correr, al ser aplastado, las rotaciones en los saltos de algunos personajes, o de la roca sobre la que hacemos malabares, las deformaciones de ciertas plataformas que parecen de chicle, la forma en la que rotan los puentes oscilantes, así como los efectos de los jefes, que se llevan la palma, conforman un apartado gráfico sobresaliente, pese a la ausencia de mejoras, y es que hay veces que mantener intacta la calidad del original es toda una buena noticia.
Como hemos comentado, los efectos de los jefes se llevan la palma, desde los scalling para conseguir su gigantesco tamaño, la libertad de movimientos que los convierten en entes prácticamente vivos, especialmente para lo acostumbrado con sprites, como el fantasma que sale del jarrón, la sensación de chicle de algunos de ellos, la forma en la que se mueven los tallos de la planta carnívora, etc., etc.
A nivel sonoro el título si incluye novedades, con los efectos de sonido "vocal" de Yoshi heredados de la pseudo-psecuela de Nintendo 64: Yoshi's Story, lo que convierte al protagonista en una criatura aún más graciosa y adorable, entre las chicas triunfa. El resto de efectos y la maravillosa banda sonora se mantienen igual, aunque es cierto que no acaba de sonar en los altavoces de Game Boy Advance SP igual que en la televisión con nuestra Super Nintendo conectada. Aún así se trata de un trabajo de sobresaliente, con temas como la composición con la remezcla del tema clásico de Mario en versión caja de música, las partituras misteriosas de los castillos, todas con un toque ligeramente infantil y animado, como marca la estética del juego, y la edad de los gemelos.