Análisis
¿Con qué sueñan los fontaneros?
A falta de una secuela de Super Mario Bros. para occidente, Nintendo se sacó de la manga este título que ofreció a los seguidores del fontanero la posibilidad de volver a vivir nuevas aventuras.
Por Mind Reader
| Publicado el día 02/12/2005 21:17
El sueño de Mario
El argumento que nos propone el juego nos traslada a un mundo onírico conocido como Subcon. A este mundo de los sueños llega Mario al quedarse dormido, tras escuchar una voz que lo llama pidiendo ayuda. El fontanero encuentra delante de él una larga escalera ascendente que conduce a una puerta. Al abrirla, nuestro héroe cae irremediablemente al vacío y llega así a la tierra de Subcon. Por ese nombre se conoce también a la raza de criaturas con aspecto de abeja que habita el lugar. Son ellos, la raza de Subcon, quienes han pedido ayuda a Mario, puesto que el malvado Wart les ha capturado y los mantiene prisioneros. Mario y compañía serán los encargados de derrotar a Wart y devolver la paz al reino. El argumento de la saga nunca ha sido un punto especialmente desarrollado. Siempre encontramos un argumento sencillo, lo justo para poner un trasfondo al juego, y Super Mario Bros. 2 no es ninguna excepción.
Pese a encontrarnos en un mundo onírico la influencia de una ambientación árabe se palpa en la mayor parte del juego. La vemos en los enemigos que recuerdan a animales típicos de zonas desérticas o incluso propios de los mitos de países de oriente. Se hace notar también en los escenarios, lo cual es lógico sabiendo que el juego en el que se basa esta entrega (Doki Doki Panic) estaba protagonizado por una familia árabe, con fases situadas en zonas áridas. No obstante, hay una variedad de ambientaciones aceptable -pero tampoco demasiado extensa- en las fases de superficie. Las zonas subterráneas también cuentan con algo de variedad, la suficiente como para evitar que el juego resulte monótono. El número de fases total a superar son 20, muchas menos que en el resto de juegos de la saga, divididos en 6 mundos con 3 fases cada uno y un mundo final con 2 fases. Sí que encontramos algunos atajos que nos permiten pasarnos de un mundo a otro como ocurría en la primera entrega de la saga, pero de ellos hablaremos después.
Control preciso y posibilidades varias
Lo primero que debe saber el jugador es cómo jugar, y eso es muy sencillo. El mando de control de NES no tenía muchos botones, lo que facilitaba el aprendizaje del control en cualquier título. En este caso, el control era muy semejante al de Super Mario Bros. puesto que las tres funciones principales se mantenían intactas: cruceta para desplazarse, botón A para saltar y botón B para acelerar y poder avanzar más rápido y saltar más lejos. No obstante había nuevas acciones que se podían realizar con los tres botones. El caso más sencillo es el del botón A: mientras jugamos con Peach, si saltamos y dejamos pulsado el botón la princesa flotará durante unos breves instantes, lo cual le permite alcanzar sitios que otros personajes no pueden y sortear grandes abismos con facilidad. La cruceta permitía como novedad (y exclusividad para este título), hacer un súper salto. Manteniendo pulsado hacia abajo un tiempo, veríamos cómo nuestro personaje empieza a brillar y eso indica que puede realizar un salto de mayor altura de lo habitual. Luigi, que ya de por sí es el más versátil saltador, puede lograr con esta técnica llegar a sitios impensables por el resto de personajes. La parte negativa del súper salto es que impide moverse. Si una vez que nuestro personaje parpadea nos desplazamos, perdemos la capacidad de dar ese salto mayor hasta que volvamos a realizar el proceso.
Toad y Mario son personajes más equilibrados y la velocidad es su mayor baza. Así que ambos sacan partido a la función extra del botón B, que es la que nos queda por comentar. Con este botón además de acelerar es posible extraer hierbas del suelo, y en eso son más hábiles Mario y Toad. Las hierbas ondulan con el viento y están bien a la vista. Lo habitual es que saquemos algún vegetal del suelo que podremos usar como arma arrojándosela a los enemigos, pero también pueden esconderse bombas u otros objetos bajo la hierba. Uno de esos objetos puede ser una pócima que al ser arrojada nos traslada a una especie de dimensión paralela. Será ahí donde accedamos a los atajos a otros mundos que mencionábamos anteriormente. Al lanzar la pócima aparecerá una puerta que nos trasladará a esa otra dimensión durante un breve periodo de tiempo y allí, si estamos en el sitio correcto, podremos meternos por una vasija que nos lleve a otro mundo. En esta otra dimensión también conseguiremos monedas al arrancar la hierba o, si estamos en el lugar adecuado, setas que aumenten nuestro marcador de energía.
Hay ocasiones en que lo que sacamos del suelo es un vegetal de mayor tamaño, y si eso sucede cinco veces, éste se transformará en un cronómetro que automáticamente paralizará de forma temporal a los enemigos. Cinco son también las cerezas que debemos recoger para que aparezca la estrella, que nos otorgará invulnerabilidad temporal. Pero las cerezas no están en el suelo enterradas. Flotan, misteriosamente, en el aire. También es posible recoger otras cosas aparte de las hierbas como pueden ser bloques POW que al ser lanzados eliminan a todos los enemigos terrestres de la pantalla, llaves que nos abrirán una puerta cerrada o incluso algunos enemigos, lo cuales también sirven de arma arrojadiza.
Acompañado de Luigi, Toad y la princesa Toadstool, Mario deberá rescatar a los habitantesd e Subcon.
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Hay lugares estratégicos donde podremos encontrar un acceso a otros mundos.
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Habrá muchos peligros que afrontar, ya sean enemigos, arenas movedizas o grandes fosos.
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