Análisis
Este juego es una monada
Los monos de Sega van rodando a Playstation Vita con una entrega divertida y sin complicaciones.
Por Rodrigo Aliende
| Publicado el día 23/10/2012 11:03
Todavía quedan más cosas que hacer de un solo jugador. El editor es el segundo lugar donde podemos entrar. Este modo puede llevar a engaño, porque lo primero que uno piensa cuando lee el nombre es que va a crear un mapa desde cero y añadir todos los elementos que quiera para construir un nivel increíblemente difícil. Nada más lejos de la realidad. Lo primero que tenemos que hacer cuando entramos en este modo es sacar una fotografía, después realizar un movimiento como si estuviéramos moviendo una caja con un regalo dentro y que puede ser fácilmente malinterpretado por cualquier persona ajena (damos fe de ello) y, finalmente, tenemos un nivel salido de la nada. Aún estamos intentando averiguar qué relación hay entre la foto que sacamos y el escenario resultante. Podemos guardar hasta diez niveles diferentes y compartirlos. También existe la opción de descargar los creados por nuestros amigos, pero la herramienta está muy capada al sólo permitirnos buscar entre nuestra lista de amigos.
Después de la parte desafiante de Banana Splitz, nos adentramos en su otra faceta. Los minijuegos pueden jugarse tanto solos como acompañados, ya sea en la misma portátil (aquellos que lo permitan) o en línea. No hace falta decir que la gracia es jugarlos en compañía y competir. En este modo se añaden algunos personajes nuevos, especialmente dedicados a los simpatizantes de los simios. Hay un total de ocho minijuegos, algunos más parecidos que otros.
Por ejemplo, tenemos el clásico juego de bolos en el que la bola somos nosotros mismos o una especie de billar adaptado a los monos. Algunos minijuegos son algo similares entre sí y otros son algo lentos y pesados, todo lo contrario a lo esperado en un tipo de juego como éste, es decir, algo más directo. Aún así, la diversión está asegurada y hay variedad para elegir, ya que cada minijuego tiene sus propias variantes.
Banana Splitz destaca gráficamente por su colorido, aunque no deja de ser algo sobrio en los escenarios. El diseño de niveles está muy trabajado y se consiguen unas bonitas panorámicas al principio de cada uno. Sin embargo, los alrededores están muy abandonados, con apenas un par de elementos decorativos y el vacío a nuestros pies. Se echa en falta algo más, aunque realmente no sea algo que repercuta en el juego.
De la banda sonora hay poco que decir, salvo que las melodías son igual de simples que alegres. El juego cuenta con un escueto doblaje al español para las típicas frases de "Preparado", "Caída", "Fin de partida", etcétera, a cargo de un locutor de radio musical (al menos, eso parece).
Super Monkey Ball Banana Splitz mantiene su esencia y añade una nueva forma de divertirnos con los monos. La parte tradicional, donde la habilidad es la única protagonista, es muy entretenida y resulta un agradable desafío a pesar de algún que otro fallo de la cámara. Por otro lado, los minijuegos aportan diversión a su manera y es mucho mejor si se juegan acompañados.