Llegamos a la cuestión clave del juego: ¿Es realmente malo el control de Monkey Ball Deluxe o hay otra razón para que una gran parte de los jugadores acaben desquiciados con el juego?. Sinceramente, hay más de lo segundo que de lo primero, y en ese caso la razón no sería otra que la dificultad de buena parte de los niveles de los modos avanzado y experto -los dos más grandes-.
Y no es que el juego no se preocupe por ir entrenando poco a poco al jugador en estas lides con una serie amplia de puzzles de dificultad escalonada que conforman una muy dulce curva de dificultad, el problema es que todo juega en contra del jugador: La movilidad de las plataformas, el angulo de inclinación de las rampas, lo angosto de algunos pequeños corredores, y cómo no, una inercia digna de un luchador de sumo que se dirije inexorablemente hacia el borde del tatami. Habrá que tener los nervios muy templados si se quiere salvar las situaciones más peliagudas y completar los más de doscientos niveles con los que cuenta el juego si sumamos los de los principales modos de juego. Niveles que por cierto no serán nuevos del todo ya que casi el ochenta y cinco por ciento de ellos han sido traídos desde las versiones de GameCube.
Y hablando de modos hay que decir que los hay para todos los gustos, desde un modo historia donde habrá que recorrer una serie de mundos para recuperar las bananas que el malvado Dr. Bad-Boon ha robado, hasta un modo desafío compuesto por una serie de niveles agrupados según su dificultad, pasando por los clásicos modos de práctica y competición, éste último orientado sobre todo al modo multijugador para cuatro jugadores con la ya clásica pantalla dividida.
Si por algún motivo esto no pareciese suficiente el juego cuenta con una docena de minijuegos:
Carrera simio, Lucha simio, Simio objetivo, Billares simios, Simio bolera, Simio Golf, Barco simio, Tiro simio, Pelea simio, Fútbol simio, Béisbol simio y Tenis simio -muchos reconocerán entre ellos algunos desbloqueables de las entregas anteriores-. De todas formas bien podrían pasar por juegos auténticamente independientes ya que la mayoría cuentan con múltiples opciones y dan para horas y horas de diversión. Como es de imaginar no todos son igual de entretenidos así que por tomar algún ejemplo hablaremos de un par: Billares simios, quizás el mejor para un sólo jugador, y Lucha simio, uno de los más divertidos a cuatro jugadores. Para más información bien se puede consultar la
crítica de la versión para Playstation 2 donde se habló de ellos más exhaustivamente.
El minijuego de billar destaca entre los demás por romper con el frenesí de éste título y sumergirse en aguas más serenas donde el jugador puede pensar su jugada con antelación y disfrutar más pausadamente. Billares simios cuenta con un póker de submodos de juego basados en las reglas de las conocidas modalidades de billar, bola 8 y bola 9. Quizás lo más curioso de éste juego es la perspectiva desde la que el jugador afronta las partidas, ya que ahora más que nunca tendrá una visión a ras del tapete, como si él fuera la bola blanca.
Por su parte, Lucha simio, muestra el típico enfrentamiento entre los cuatro monos dentro de una especie de ring. Las bolas cuentan con un divertido accesorio en forma de guante de boxeo con el que deben golpear al resto de participantes -humanos o controlados por la consola- para lanzarlos fuera del ring y sumar puntos, mientras intenta no ser expulsado y hacerse con alguno de los power-ups que aparecen en el mismo. Al igual que el anterior caso, Lucha simio cuenta con un submodo de juego en el que no hay perdón y al final sólo uno quedará dentro del ring.
Tras todo lo expuesto es fácil afirmar que la duración y longevidad de este título están garantizadas; sin embargo, eso no quita el hecho de que el juego cuente con una galería repleta de extras que pueden ser obtenidos gracias al modo principal y que siempre son un acicate para que el jugador intente hacerse con todos ellos.
Concluyendo ya este análisis, podría decirse que Monkey Ball Deluxe es un juego para un tipo de público muy concreto, para aquellos que busquen un juego sin excesivas complicaciones argumentales -que no jugables- y quieran encontrar un título, largo, desafiante, variado y con un trasfondo muy arcade; y todo ello con la posibilidad de un multijugador realmente divertido y adictivo para una buena tarde de fin de semana. Lástima que en ese sentido tenga una pega, los amigos los ha de traer el propio jugador porque el modo online desgraciadamente no ha tenido cabida.