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La mecánica de juego que menos nos ha convencido es la de vuelo, ya que controlar la dirección de este movimiento resulta bastante incómodo y acaba generando numerosas muertes por no poder transmitir nuestras instrucciones de forma precisa al mono.
Si el diseño de niveles, el nivel de desafío y la introducción de nuevos elementos consiguen ofrecer un desarrollo bastante completo y más cercano a lo que esperarías de un juego de consola, las posibilidades en forma de modos de juego y la rejugabilidad otorgada a esta producción conseguirán sorprenderte. El modo "Normal" nos enfrenta a los tres ambientes mencionados en el clásico modo "Historia" que nos propone la sucesión de niveles y mundos habitual de los plataformas. Esta sucesión no es lineal, ya que ciertas fases requieren de ciertos objetivos para desbloquearse y, además, se permite bastante libertad a la hora de afrontar el nivel deseado, sin tener que jugar una y otra vez a alguna fase que se nos pueda atragantar. Cada mundo dispone de nueve niveles entre los que podemos navegar libremente.
El modo "Desafío" nos permite un multijugador por turnos en el que hasta cuatro jugadores pueden competir por ver quien alcanza la puntuación más elevada. "Contrarreloj" nos propone finalizar los niveles en el menor tiempo posible, aquí el riesgo es un valor bastante apreciado para saltar al vacío, volar y llegar a plataformas acortando el progreso formal propuesto en la demo inicial que antecede a las partidas en cada nivel. Permite el juego para cuatro jugadores por turnos.
El modo de juego "Aleatorio" se tiene que desbloquear, pero propone un objetivo bastante interesante. Se nos seleccionan quince niveles aleatorios para progresar linealmente en una competición que permite de nuevo el multi por turnos para cuatro jugadores. En todos estos modos multi se nos permite determinar si van a participar dos, tres o cuatro jugadores, e incluso la opción en solitario. Disponemos de cuatro monos clásicos en la serie como AiAi, MeeMee, Baby y GonGon.
Tanto la estructura de juego, el diseño de niveles, la rejugabilidad y los extras como el acertado diseño de habilidades y controles convierten a este juego en un plataformas de lo más recomendable y agradecido. No en pocas ocasiones hemos tenido que sufrir adaptaciones desde consola que no tenían en cuenta las dificultades de control respecto a sus hermanos mayores y que generaban por encima de todo frustración.
Los apartados técnicos de esta producción de Rockpool Games también brillan a gran nivel. Desde un motor gráfico colorido, sin defectos a la hora de mostrar una acción ágil, veloz y fluida, con entornos variados, a unas melodías y efectos bastante trabajados que por una vez nos demuestran que se puede prestar atención a esta materia por mucho que nos encontremos ante un juego de móviles.
Concluyendo el análisis debemos decir que, pese a pequeños defectos como el control sobre el vuelo, y pese a que los jugadores no habituales encontrarán un grado de desafío más cercano a las producciones de consola, Super Monkey Ball Tip'n Tilt 2 se convierte en un ejemplo de cómo trasladar una producción o propiedad intelectual de consola a móviles sin tener que lidiar con controles prácticamente inútiles al depender de tan sólo doce teclas de tamaño no muy generoso y colocación no ideada para juegos.
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