Análisis
El resbalón de Aiai
Super Monkey Ball, otra saga demasiado explotada que desgraciadamente acusa en esta entrega de Nintendo DS el desgaste del "más de lo mismo".
Por Julio Ibarra Muñoz
| Publicado el día 04/03/2006 16:23
Salsa multijugador
Salvo en la primera entrega, donde no tomaban un papel tan importante, las modalidades multijugador de Super Monkey Ball han sido siempre uno de los grandes reclamos y también la mejor forma de alargar notablemente la vida de juego. Pueden disfrutarse con varios amigos mediante la conexión inalámbrica, incluída la descarga de datos aunque con bastantes restricciones, o también con la CPU si no hay nadie más para jugar.
Al igual que con el modo individual, muchas de las opciones son ya viejas conocidas en la saga, como las carreras (llamadas Monkey Race en la versión PAL, no están traducidos los nombres), las peleas (Monkey Fight), la bolera (Monkey Bowling) y el golf (Monkey Mini-Golf). El control de todas ellas salvo en las carreras es muy bueno, siempre utilizando el stylus para lanzar la bola contra las bolos, golpear con el palo en el mini-golf o darnos de mamporros en el clásico de pelea, donde los monitos se enfundan un guante y se lían a golpes para expulsar al resto del área de juego. Para muchos puede resultar algo monótono volver a encontrarse con los mismos minijuegos de siempre, pero los que no conozcan la saga agradecerán la inclusión de nuevas posibilidades más allá del modo aventura. Además, se han ideado dos modalidades completamente nuevas, llamadas Monkey Hockey y Monkey Wars. La primera de ellas es el clásico juego de salón recreativo para dos o cuatro personas en el que sobre una mesa sin rozamiento se lanza y mueve una ficha de plástico con unos golpeadores, con el objetivo de meter goles en la portería contraria. Muy divertido, y aprovechando hábilmente las dos pantallas de Nintendo DS. De Monkey Wars no podemos decir lo mismo ya que se trata de un feo pseudo-shooter tridimensional en el que tenemos que dirigir al mono y disparar objetos para eliminar al resto, en escenarios laberínticos y con un control bastante horrible, sobre todo si eres zurdo.
Un buen conjunto, con algunas novedades entre los viejos conocidos (el mini-golf por ejemplo tiene muchas pistas nuevas) y algunas novedades interesantes, aunque nos preguntamos dónde habrá quedado el mítico Tiro al Mono...
Aspectos técnicos
Touch & Roll apuesta también en el apartado gráfico por la funcionalidad antes que por resultar espectacular. Las sencillas 3D de los entornos y los recorridos son más que suficientes para representar con acierto los distintos mundos que visitamos con Aiai y compañía, y el resto de modalidades tienen un diseño muy similar, con no demasiados polígonos, texturas sencillas y sin efectos que resaltar, pero también evitando por completo la pixelación o las bajadas en el framerate, que se mantiene siempre constante a 60 cuadros por segundo. Puestos a resaltar algún aspecto negativo, no queda nada bien que los personajes estén diseñados en 2D, y su nuevo aspecto no está tampoco muy inspirado. Pegas menores que no enturbian un apartado funcional y completo.
En el apartado sonoro sí se hace más notable la bajada de calidad frente a anteriores entregas. La música es demasiado genérica a pesar de intentar adaptarse con instrumentos y melodía a las distintas ambientaciones de cada uno de los 10 mundos, llegando a veces a cansar un poco si se juega demasiado tiempo seguido. Además, se han eliminado casi por completo las ya escasas voces, y sólo se escuchan pequeñas quejas de los monos y algunos efectos sonoros en los choques y golpetazos que nos vayamos dando.
Conclusiones
Super Monkey Ball Touch & Roll es un buen juego dentro del género pero queda muy lejos de las anteriores entregas de sobremesa, en todos los aspectos, y eso es algo que van a acusar mucho los ya conocedores de la serie de Sega. El control y la carencia de mayores novedades son los lastres más pesados de un juego que podría haber llegado mucho más lejos con mayor dedicación por parte de sus desarrolladores, Nintendo DS es una máquina muy capaz de poder ofrecer una versión muy superior a lo que ha sido finalmente Touch & Roll. De todas formas y a pesar de todo, seguimos teniendo frente a nosotros 100 pantallas ofreciendo un reto ajustado, algunos modos secundarios multijugador muy divertidos si se disfrutan en compañía y la gran ventaja de poder llevarnos a nuestros queridos monitos a cualquier lugar. Si eres un fan acérrimo de la saga probablemente no te defraudará, pero si por el contrario no lo eres, lo más recomendable es alquilarlo y luego decidir, porque además no es demasiado largo.
Monkey Hockey
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El control en las carreras es mejorable
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Fondos resultones, con escenarios 3D coloridos. Los monos y sus pelotas están en 2D y no quedan demasiado bien.
70
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Sonido
Melodías clásicas en la serie, animadas y en algunos casos ambientadas según el mundo en el que se juegue. Nada fuera de lo común.
60
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Jugabilidad
El control con el stylus es inferior al de otras versiones con el stick. Las nuevas fases son en general peores que las clásicas.
65
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Diversión
El juego en solitario se acaba pronto y está repleto de pantallas ya conocidas en la saga. El multijugador le da más vida, pero tampoco es nada nuevo.
60
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Alternativas
Pac'n Roll, un completo plataformas, sin multijugador pero más fresco, duradero y original.
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Los modos multijugador en compañía.
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En solitario se acaba muy pronto. ¿Y las novedades...?
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Nota final
Un Super Monkey Ball digno pero que se queda lejos de sus hermanos mayores, por control y por la enorme carencia de novedades.
65
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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