El control de Peach combina los clásicos comandos con la cruceta digital y los botones frontales para movernos, saltar, etc., con el empleo del stylus a la hora de activar cuatro estados emocionales que consumirán parte de la energía que encontraremos en la barra superior izquierda, justo debajo de la serie de corazones que marcan nuestro nivel de vida. Con el icono alegre, situado arriba a la izquierda, Peach podrá ascender, planear y crear ciclones que moverán aspas de molinos, o desharán neblinas y nubes. El icono de enfado, arriba a la derecha hará que Peach quede rodeada con un aura de fuego que quemará a enemigos, permitirá que Peach aumente su peso, destrozará puentes, o estructuras de hielo. Abajo a la izquierda tenemos el icono de llorar, que provocará que Peach suelte ríos de lágrimas que servirán como agua para que crezcan simientes y aparezcan plantas mágicas, para aumentar la velocidad de carrera de la princesa, utilísima a la hora de superar las plataformas que caigan al poco de pisarlas. También podremos hacer que superficies frías se congelen. El último icono, el situado justo abajo a la derecha, servirá para recargar la vida, mientras dispongamos de energía de emociones.
De esta forma, tanto para acceder de manera sencilla a ciertas localizaciones, para superar puzzles ambientales, para recuperar vida y evitar tener que reiniciar el nivel, algo que ocurrirá si perdemos todos los corazones, ya que si nos caemos por un precipicio, volveremos a aparecer por la última tubería, con una porción menos de vida, deberemos hacer un uso intensivo de estas habilidades. En combates contra jefes deberemos usarlas también bastante, ya que el parasol nos indicará el punto débil del enemigo, y deberemos velar por la recarga de la energía de emociones, que se realizará al recoger una serie de esferas azules, o bien al coger a los enemigos con el paraguas y dar hacia abajo, comiéndonoslos, aunque la secuencia queda oculta por el parasol. La vida la recargaremos recogiendo los iconos de corazón dispersos por varias zonas del escenario. Podremos aumentar la longitud de la barra de emociones, así como el número de corazones disponibles al gastar las monedas que vayamos recogiendo en la tienda de Toad, donde también podremos comprar piezas de puzzles, melodías, habilidades, niveles de minijuegos, etc.
Ocultos en los niveles, siempre que en la porción de fase donde entremos, haya algún Toad, u objeto importante a encontrar, la Peach disponible en la pantalla táctil mostrará un gesto de sorpresa, también encontraremos algunas habilidades, piezas de los citados puzzles, minijuegos, que irán aumentando nuestra colección de extras, a la que podremos acceder a través del menú de pausa.
Peach podrá realizar cargas hacia abajo con la punta del parasol, sustituyendo al clásico culetazo de Mario, surcar las aguas con el parasol a modo de barco, derrapar tirándose por el suelo para pasar por estrechas aberturas, aumentar la distancia de planeo con el parasol, algo que repetirá en Yoshi's Island 2 de Nintendo DS, cargar en las cuestas descendentes con su paraguas, saltar cuidadosamente para no resquebrajar plataformas frágiles.
El hecho de que la sucesión de niveles sea lineal, eliminando metas alternativas, niveles a desbloquear, etc., resta rejugabilidad al juego, aunque este hecho queda maquillado por la necesidad de encontrar a todos los Toad perdidos, tres por nivel, pese a que en ningún caso se encuentren demasiado ocultos, sólo habrá que ser minucioso a la hora de explorar los niveles que poseerán diversas estancias comunicadas por tuberías o puertas. Puede darse el caso de que al acceder a una porción de nivel no podamos volver atrás, por lo que deberemos reiniciar el nivel tras la conclusión, en una meta al estilo Yoshi's Island, con una serie de objetos como estrellas, champiñones, incluso una especie de cebollas, que modificarán el número de monedas como premio.
El hecho de que Peach pueda golpear con el parasol, saltar encima de la cabeza de los enemigos, salvo que tengan pinchos en la cabeza, claro está, disparar ondas de energía con el parasol, coger a los enemigos, bien para lanzarlos contra bolsas de monedas, bien para comérnoslos y subir la energía de emociones, hace que salvo casos muy concretos, superarlos sea demasiado sencillo. El bestiario de Super Princess Peach recoge los clásicos enemigos de Super Mario World, recreados todos ellos con un muy buen nivel de detalle.
Los jefes finales no poseerán excesiva dificultad siempre que seamos lo suficientemente precavidos como para emplear parte de la energía de emociones para recargar vida, ya que ni los patrones de ataque, ni la habilidad que necesitaremos para golpearles, será excesiva. Como suele ser tradición en los últimos títulos de Mario, Floro Piraña será uno de los enemigos a superar, aunque aparecerán dragones de hielo, enormes buhos, etc.
Los retos a nivel de saltos no serán demasiado complejos, cualquier usuario que haya probado cualquier Mario encontrará insultantemente fácil el título, y tan sólo descubrir como emplear las habilidades para superar los puzzles, la primera vez que no encontremos ante una dificultad nueva, nos supondrá un ligero reto.