Pero pronto comprobaréis que
El Emisario Subespacial tiene un encanto muy especial. Y es que este modo nos lleva a recorrer muchas sagas de Nintendo y a conocer a todos sus personajes, incluso desbloquear algunos ocultos, y verles a todos metidos en la misma historia aunque no parezcan hacer buena pareja. ¿Os imagináis a Metaknight combatiendo codo con codo con los Ice Climbers? ¿O a Fox McCloud repartiendo galletas junto a Diddy Kong? Habrá algunas parejas ciertamente extrañas y que jamás pensamos que alguna vez iban a ser posibles.
Pero el encanto especial del que hablábamos no está únicamente en los personajes, sino también en los escenarios. La mayoría de los mapeados están inspirados en muchas sagas de Nintendo, y esto no afecta únicamente a la ambientación, también a la forma de jugar. Por ejemplo, en la jungla tendremos que avanzar usando los famosos barriles cañón de
Donkey Kong Country, en el laboratorio nos encontramos con un desarrollo típico de
Metroid, con su laberíntico diseño, o la montaña, que tendremos que escalar al más puro estilo
Ice Climber. Y cada uno de ellos importando también la melodía del juego en el que se inspiran.
El Emisario Subespacial no es sólo un montón de fases para recorrer, también es un enorme
cross-over entre todas las sagas de Nintendo que se reúnen en
Super Smash Bros. Brawl, con cientos de detalles y guiños que recorren las casi tres últimas décadas de historia de los videojuegos.
Pero la evolución respecto al modo aventura de
Super Smash Bros. Melee no se queda únicamente en introducir más fases y poner algunos vídeos entre medias.
El Emisario Subespacial es un modo que perfectamente podría haber sido un videojuego completo e independiente. Su duración es más que respetable, entre ocho y diez horas, más de lo que duran a veces algunos juegos de los que valen 60 y 70 euros, y no le faltan detalles para que su rejugabilidad sea interesante. Cada una de las fases se puede jugar en distintos niveles de dificultad, y se pueden regresar a ellas para conseguir objetos que antes no podíamos o descubrir puertas nuevas que nos lleven a zonas ocultas.
Y tampoco nos olvidamos de un aspecto fundamental de
El Emisario Subespacial, que es la posibilidad de mejorar los personajes utilizando un nuevo elemento en
Super Smash Bros. Brawl, que son las pegatinas. Las pegatinas pueden ser un elemento coleccionable similar a los trofeos, pero también se pueden pegar en la parte inferior de la base de un trofeo para mejorar el ataque, la defensa o los movimientos especiales de cada personaje. Eso sí, no podremos usar todas las pegatinas que queramos, sino que estaremos limitados por el espacio que hay en la base del trofeo y tendremos que colocarlas de manera que no se solapen entre ellas. Y tampoco se puede reutilizar una vez pegadas, así que habrá que usarlas con cabeza. Por cierto, hay 700 pegatinas en el juego, os llevará mucho tiempo conseguirlas todas.
Así que tal como podéis comprobar,
El Emisario Subespacial tiene todos los elementos imprescindibles para ser todo un juego al completo, a saber: una historia, muchos personajes por conocer y con habilidades potenciables, escenarios con encanto, zonas secretas e ítems por conseguir, y hasta jefes finales. Se nota que el equipo de Masahiro Sakurai se tomó muy en serio lo de mejorar el modo aventura de
Super Smash Bros. Melee, y el resultado es inmejorable.
Para terminar nuestro repaso por los modos de juego, es obligatorio que hablemos de otras de las grandes novedades que hacen que
Super Smash Bros. Brawl pueda alcanzar cotas de diversión aún más elevadas. Hablamos, cómo no, del modo
online, al cual se accede desde la opción CWF de Nintendo del menú principal. Aquí nos encontramos con las dos opciones que nos esperábamos encontrar, que son jugar con amigos o contra todo el mundo.