Análisis
Quince años no son nada
Backbone y Udon redibujan uno de los mejores juegos de lucha 2D de la historia añadiéndole soporte 16:9 y online, te contamos el resultado.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 27/11/2008 07:09
Esta mezcla de actualización técnica y fidelidad, unido a los recuerdos imborrables que nos dejaron las diferentes entregas de Street Fighter II, nos lleva a disfrutar de un importante componente emocional a la hora de experimentar el trabajo de Udon en materia gráfica. El rediseño de los personajes es magnífico y no podemos ponerle peros serios. Cada usuario sin duda tendrá una ligera queja acerca quizás de aspectos como el aspecto algo achaparrado o la postura forzada de Akuma o detallitos bastante subjetivos, pero el resultado final es soberbio. La obra de Noritaka Funamizu fue verdaderamente grande y de hecho en numerosos campeonatos norteamericanos de lucha 2D todavía se sigue utilizando a este juego como prueba de fuego. Sin duda su apartado jugable no ha perdido un ápice de brillo aunque se considere un enfoque "retro", pero los gráficos sí que se habían quedado desfasados, perdiendo bastante atractivo en televisores LCD o Plasma panorámicos. Si había algo que retocar de esta fórmula original eran sus gráficos y debemos decir que el trabajo realizado es soberbio, remarcando de nuevo la limitación de no añadir ni un cuadro de animación que altere el desarrollo del juego, por lo que en términos de fluidez es inferior por ejemplo a Street Fighter Alpha 3 y más aún a la subserie Street Fighter III de CPS-III.
Se ha incluido como opción disfrutar de los sprites originales reescalados y suavizados, que aplicados sobre los fondos remasterizados generan un desagradable efecto collage. Se trata de una opción que no creemos que nadie utilice salvo en una primera ocasión para comprobar el resultado. Quizás hubiésemos deseado una intro anime que, siguiendo la estética de los sprites, terminara de redondear el juego en términos de presentación, pero el carácter de juego descargable seguramente jugaba en su contra. En cuanto a la presentación de la interfaz de menús, debemos decir que Udon y Backbone no han dedicado el mismo tiempo y esmero que al resto de apartados gráficos.
Resulta bastante habitual incluir en los revivals o recopilaciones remezclas de las bandas sonoras, de hecho SNK las realizaba para la publicación de sus juegos en Neo Geo CD. Hyper Street Fighter II de PlayStation 2 ya incluía una actualización de la banda sonora, aunque de un carácter poco ambicioso. OC Remix ha remezclado cada tema de la banda sonora original, otorgándoles una nueva personalidad que, aunque respeta el espíritu original, convierte a la banda sonora remezclada en más personal y artística. Disfrutar con las guitarras eléctricas y los punteos del escenario de Zangief, apreciar los tonos jazz y reggae de Dee Jay o el toque más orientalizado de Feilong sin duda es algo inesperado. Resulta increíble encontrar unas melodías mucho más profundas y con una riqueza de sonidos e instrumentos muy superiores, dejándonos de piedra en un apartado en el que no nos esperábamos nada del otro mundo. Pese a todo se ha mantenido como opción acceder a las melodías originales.
Pese a que como venimos mencionando el juego respeta los cuadros de animación originales y el espíritu de la recreativa de 1994, se han realizado diversos reajustes y reequilibrios jugables destinados a convertir la acción en más satisfactoria y pulida. Disponemos de la opción de escoger jugar bajo estas nuevas reglas o mediante las originales. Los cambios resultan inapreciables para la mayor parte del planeta y están destinados prácticamente a fomentar una mayor calidad en partidas y torneos del más alto nivel, algo que incluso en las partidas online promedio podría no llegar a ser necesario. David Sirlin ha sido el responsable de aplicar estos cambios, se trata del responsable de varios de los torneos Street Fighter más prestigiosos y por lo tanto se le considera como una autoridad para poder "meterle mano" a la obra de Funamizu san.
Estos cambios dirigidos a los usuarios más hardcore (en este caso deberíamos emplear el término en mayúsculas) se ven potenciados por un menú de opciones llamado "Dip Switch" en el que se nos permite activar o desactivar aspectos increíblemente concretos de la jugabilidad y movimientos de ciertos personajes. Sin duda tenemos que concluir que este juego busca convertirse en el estándar de los campeonatos de lucha 2D de más alto nivel entre los jugadores más profesionales. Incluso se emulan ciertas ralentizaciones muy puntuales para garantizar una experiencia de juego de lo más fiel, por lo que podéis comprender que un usuario habitual de Street Fighter II, pero no tan devoto como los obsesos maestros del Arcade Stick, no detectará casi ninguna diferencia entre las modificaciones realizadas por Sirlin y el original.