Plotting (Habilidad): Juego a mitad de camino entre el Columns de Sega y el Zoop de Viacom donde el jugador debe limpiar la pantalla de bloques a base de juntar unos con otros lanzando contra ellos uno del mismo aspecto. Una actualización de esta mecánica es la utilizada en los conocidos Puzzle Bobble.
Plump Pop (Habilidad): Elije a una cría de gato, perro o cerdo y utilízala para limpiar la pantalla a base de rebotar en una cama elástica que sujetan los otros dos personajes. Descarada copia del Arkanoid que poco o nada aporta de nuevo.
Rainbow Islands (Arcade): Bub y Bob han vuelto, y esta vez lo hacen conservando su aspecto original para recorrer siete mundos y enfrentarse con todos los peligros inimaginables con tan solo la ayuda de unos pequeños arcoiris que brotan mágicamente de sus manos y acaban con todos los enemigos situados bajo ellos. Sensacional secuela del Bubble Bobble que a pesar de utilizar elementos comunes consiguió hacerse un hueco a la sombra de éste.
Rastan (Aventura): El videojuego no oficial de Conan el bárbaro y otro gran clásico de los salones recreativos. Se asume el rol de un valeroso guerrero armado con su espada -que puede cambiar posteriormente por una maza, un hacha de doble hoja, o, incluso, una espada de fuego- que recorrerá varias fases con cierto componente plataformero eliminando decenas de enemigos y criaturas maléficas.
Return of the Invaders (Shooter): Intento fallido de actualizar el concepto del gran éxito de la compañía en un juego que quizás sobra en el recopilatorio. Nuevo diseño de las pantallas, mejores sonidos pero una alarmante carencia de originalidad.
Space Gun (Shooter): Hoy en día sería considerado un shooter en primera persona de irregular calidad. En él se recorren algunas fases en las que decenas de áliens se echan encima del jugador obligándole a disparar de forma frenética con una mecánica a mitad de camino entre los fps y los shooters de pistola de luz.
Space Invaders (Shooter): Taito le debe el cincuenta por ciento de su fama a él, la cantidad de anécdotas y curiosidades que lo rodean es, simplemente, abrumadora, y eso que se parte de un concepto que ahora, con el paso de los años, se antoja un tanto inocente en lo que a simplicidad se refiere. El juego, un shooter de orientación vertical en el que una nave espacial defiende sus bases del ataque alienígena, sentó las bases del género e hizo subir la cotización de la compañía como la espuma.
Space Invaders II (Shooter): Implementación de color, nuevos diseños para los enemigos y en definitiva una excusa más para rentabilizar la gallina de los huevos de oro de Taito.
Super Qix (Habilidad): Secuela, ambientada en el espacio, de Qix, un sensacional y adictivo juego consistente en ir pintando zonas de la pantalla a base de trazar áreas cerradas sobre la misma, que por una inexplicable razón no está presente en el dvd. El juego fue el germen de una saga arcade con cierta solera, Gals Panic.
Thunder Fox (Aventura): Shoot'em up con ciertos toques de aventura de similares características a Green Beret. El jugador debe controlar a un soldado de élite y avanzar eliminando a los enemigos mediante el uso de todo tipo de armamento pesado entre el que se incluyen lanzallamas, lanzagranadas y metralletas varias.
Tokio (Shooter): Otro mata-mata de orientación vertical con el consiguiente sistema de power-ups y poco más que aportar. Una lástima que con la cantidad de shooters incluidos en el recopilatorio hayan quedado otros mejores fuera en lugar de éste.
Tube-it (Habilidad): Clásico juego de tuberías que toma algunos elementos de Tetris para crear un juego de puzzles bastante frenético y complejo en el que piezas de tubería son lanzadas sin parar teniendo el jugador que conectar de la mejor manera posible varias tomas de fluidos que hay situadas en los laterales.
Volfield (Habilidad): Nueva adaptación del concepto de Qix en el que las novedades brillan por su ausencia, otro de los títulos que se podrían considerar como relleno en este recopilatorio.
Zoo Keeper (Habilidad): El último de los juegos incluidos en el dvd es tan extraño como adictivo, mezclando inteligentemente dosis de habilidad, a la hora de encontrar el momento preciso de saltar, y una sensación de frenesí con el peligro constante que supone la existencia de animales sueltos alrededor del protagonista.