* Galería: Nos permitirá escuchar los temas de la BSO, así como disfrutar con los prólogos y finales desbloqueados, aunque antes deberemos haber jugado o finalizado el juego con ese luchador, o bien soltar 10.000 G por cada prólogo y 50.000 G por cada uno de los finales. De esta forma, los jugadores que se vean incapaces de completar el juego con cierto luchador al que no manejen demasiado bien, podrán de todas formas ver su prólogo y final.
Dentro de opciones destacan las posibilidades para modificar el control y activar el stick analógico, así como asignar atajos de combinaciones a los botones superiores, ya que como siempre, los frontales estarán predeterminados a cada una de las extremidades del luchador, salvo para Steve Fox, el boxeador, que empleará los botones de patada para realizar fintas.
Como podéis ver, no disponemos de Tekken Force, o alguna versión clásica de la saga, algo que si aparecía en la conversión a PlayStation 2 de Tekken 5, ofrecer aspectos distintivos, y no destripar la emulación en PSP de PS-one, podrían haber sido los motivos. Además, y pese al Modo Dojo, la no inclusión de online infraestructura es un aspecto a criticar, ya que esta materia de PSP está bastante descuidada. Pese a todo, y como buen Tekken, no se trata de un juego donde debamos lamentarnos de escasas modalidades de juego.
El control del juego es ligeramente menos cómodo que en domésticas. Los responsables de esto, la cruceta de PlayStation Portable, y la menor distancia entre los botones frontales, así como el peso de la consola que cansará nuestras muñecas en un juego donde deberemos realizar cientos de pulsaciones en una partida. Pese a que la cruceta digital nos permite realizar diagonales sin dejarnos los dedos, no salen con la debida soltura, algo que se puede solucionar parcialmente con el control analógico, aunque en este caso la realización de movimientos tipo adelante, adelante, no será fluida, por lo que lo aconsejable será combinar ambos sistemas de control. Realizar ataques como el Spinning Demon de Kazuya, o el Dragon Uppercut de los Mishima, no será tan fluido y rápido como debería con la cruceta digital, una de las lacras de la consola.
Pese a haber querido notar esta ligera merma en el control, el juego resulta una delicia a los mandos de una PlayStation Portable, no vayáis a pensar, ligeramente inferior en esta materia a cualquier entrega de PlayStation 2, podremos adaptarnos rápidamente al control en la portátil de Sony, aunque ciertos combos que exigen una rapidísima alternancia de botones no saldrán con toda facilidad, algo que notaremos especialmente en el Desafío de Comandos.
Entrando ya de lleno en el apartado gráfico, tenemos que decir que salvo por la menor tasa de cuadros por segundo en previos y celebraciones, así como cierto efecto ghost o algún clipping, todos ellos ligeros, el juego luce de forma prácticamente idéntica al Tekken 5 de PlayStation 2. Podremos notar una ligera menor poligonización respecto a la doméstica de Sony, y una mínima reducción en la resolución de ciertas texturas, como tatuajes en personajes, pero pese a todo, el acabado de personajes, escenarios, efectos de iluminación, fluidez de las animaciones en combates, velocidad, nos hacen creer estar ante el mismo juego que en PlayStation 2, sin duda todo un elogio.
El rediseño de los escenarios hace que casi todas las creaciones de Tekken 5 hayan perdido belleza, y ese tono oscuro que poseían, un punto negro en este título, aunque heredado de la recreativa. Las ilustraciones de los prólogos, y las CGs adaptadas al formato de pantalla de PSP, lucen genial en la pantalla panorámica de PSP, otorgando un excelente acabado final al juego.
La intro ampliada inicial, podremos ver también la del arcade, así como vídeos del E3, la intro de Tekken 5 de PS2, y el resto de finales heredados de la anterior entrega, más los de los nuevos personajes, vuelven a reiterar el dominio de Namco en referencia a este aspecto, siendo una de las constantes de la saga que mantienen su nivel.