Análisis
Puños de acero inoxidable
Este nuevo Tekken llega con las ideas muy claras y pretende sentarse en el trono de la lucha de 2012.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 24/09/2012 10:25
La primera parte nació como recreativa y nos llegó en versión doméstica durante el nacimiento de Playstation 2. Considerado como una entrega alternativa, que no seguía la estirpe de la serie principal, causó una buena impresión entre todos los jugadores que participaron en esa edición alternativa del "puño de hierro" en la que se permitía las peleas por parejas. El tiempo ha pasado y ahora en los estertores de la generación de la alta definición nos llega su segunda entrega. Parece que cada tres entregas numéricas, nos va a tocar una de Tag Tournament, ya que por dos veces se ha repetido la relación de tres a una. Harada escucha a sus seguidores, tanto para intentar contentarles como para reprocharles en las redes sociales, y le ha puesto las pilas a su equipo para ofrecer el juego de lucha más completo posible. O casi. La versión de Wii U llegará con el estreno de la nueva plataforma de Nintendo con algunas novedadas estéticas realmente curiosas (objetos del univeso Mario para vestir a los luchadores), pero ahora toca valorar las desarrolladas para Playstation 3 y Xbox 360.
Get ready for the next battle!
La principal novedad de estos Tag Tournament son los combates por parejas, de manera que podremos seleccionar a dos personajes para intercambiarlos cuando consideremos oportuno y realizar movimientos enlazados en los que comienza el golpe un luchador y lo continúa su compañero, pero de todo esto destacamos las llaves combinadas por su espectacularidad cuando las logramos hacer. Pero en esta ocasión no será obligatorio la pelea de dos contra dos y podremos disputar combates de dos contra uno o los tradicionales uno contra uno. Esta variante en equipo apota cierto componente estratégico ya que el luchador que esté en espera podrá recuperar de forma muy lenta la parte de la vitalidad que le han cercenado con los impactos de los rivales (solamente sanará la barra roja que indica el daño de los últimos golpes).
El resto se mantiene fiel a la serie con su sistema de llaves al pulsar dos botones, sus cadenas de golpes y esos rebotes contra el suelo al caer que propician que nos convirtamos en una pelota al enfrentarnos a un luchador experto. Si hay algo que nos sacará de quicio de Tekken Tag Tournament 2 es su dificultad. Aunque señalemos el nivel de habilidad más asequible en las opciones, culminar el último combate será más un ejercicio de paciencia que de habilidad en la mayoría de los casos. Maldeciremos al Final Boss por sus ataques desequilibrantes, sus combos imposibles y por esa habilidad mutante de leernos la mente para saber contrarrestar nuestros golpes antes de que los ejecutemos. Al menos pasar por este suplicia tiene recompensa y al terminar la ronda de combate nos permite visionar los finales de cada uno de los contendientes que no son más que brillantes secuencias CGI de las que tanto reclamaban los sufridos usuarios.
Puestos a meter modos de juego, han cumplido expediente. Separados como "online" y "offline", encontramos una lista de variantes interesantes aunque ya vistas con anterioridad. Si queremos jugar contra la (tramposa, más que tramposa) inteligencia artificial deberemos pasar antes por "Laboratorio", un curioso y alocado modo historia que tiene como protagonista a Combot, un robot que se está construyendo para ser el guerrero definitivo. No solamante superaremos capítulos de dificultad progresiva en los que aprenderemos los entresijos del sistema de lucha, con los puntos que obtengamos al superar las pruebas podremos adquirir los golpes de otros personajes para crear un luchador a nuestra medida. Contrarrestar los ataques según la altura del golpe, zafarnos de las llaves o medir el tempo de las cadenas de los combos serán algunas de las valiosas lecciones que aprenderemos. La "trama", por llamarlo de alguna forma, de esta modalidad se sustenta en divertidas secuencias e imágenes estáticas que resulta tan absurda como divertida.