Ser descubierto ya no implica como antes tener que iniciar un fiero combate a espadas o salir corriendo. Ahora, en cuanto nos ven, no solemos llevar espada, por lo que sólo cabe optar por una artística desaparición ninja que nos deja al principio de la sección en la que estábamos. Esto implica que los errores se pagan fundamentalmente repitiendo el proceso que no nos ha salido bien, y los niveles son por tanto escenas repetitivas de ensayo y error. Aunque algunos niveles se pueden completar a la primera, en la mayoría de casos nos vamos a ver repitiendo una y otra vez la misma sección.
Esto en realidad no sería un problema tan grave si el control fuese bueno. Lamentablemente, este juego se controla con la gracilidad y elegancia de un hipopótamo haciendo malabares sobre un monociclo. El Wiimote se utiliza básicamente para apuntar a la hora de lanzar shurikens o agua contra las antorchas (de modo que se incrementa la sombra que hay en el escenario). Después, a la hora de realizar las famosas ejecuciones sangrientas (Tenchu siempre ha tenido como gracia aparecer por detrás de nuestro enemigo y matarlo de forma salvaje), en el monitor aparecen unas cuantas indicaciones para que ejecutemos golpes con nuestro Wiimote. Cierto es que la mayoría de veces estos movimientos son fácilmente ejecutables, si bien hay uno de ellos (siempre que el personaje tiene que ensartar a alguien con una espada) que por alguna razón no responde bien, y básicamente funciona o falla de forma bastante arbitraria. Esto es terriblemente frustrante y supone fallar de forma injusta muchas veces, sólo porque el juego es picajoso con lo que considera correcta inclinación del mando.
Pero sin duda alguna lo peor de todo es el manejo de la espada. En algunas ocasiones tenemos la oportunidad de usarla en primera persona, y el control es verdaderamente pésimo. Veamos, el combate se divide en dos momentos, ataque y defensa. Suele empezar en la defensa, en la que usamos el mando como espada, inclinándola para parar un ataque u otro según las indicaciones de la pantalla. Claro que lo que el juego considere inclinación diagonal es muy cuestionable, de forma que solemos recibir más golpes de los que deberíamos: es humanamente imposible responder a tiempo a todos los ataques; las instrucciones no dejan ni un segundo para reaccionar. Después está el ataque, cuya posibilidad de hacer mucho daño está si se siguen las indicaciones de inclinación y corte de la pantalla, que rara vez son posibles, pues, de nuevo, el juego tolera poco que tu concepto de inclinación sea de un grado mayor o menor que el suyo. Tal vez este sistema se podría conquistar después de cargar cántaros de agua por escaleras y meditar bajo cascadas, pero para los seres humanos normales, estos combates solamente son horriblemente frustrantes.
No os imagináis las veces que falla este maldito movimiento
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La miniminifalda era un complemento ninja clave
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Ayame espera a su hombre como una gata en celo
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