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Terranigma
El desarrollo de la humanidad está en tus manos
Los últimos pasos de una consola legendaria.
Super Nintendo, la que es considerada la mejor consola de 16 bits y para muchos, también la mejor de la historia, tuvo una vida larga y feliz. Feliz en el sentido de que gozó de grandes juegos durante prácticamente toda su existencia, incluyendo sus momentos finales. El título que comentamos hoy es prueba de ello.
Con la llegada de Sega Saturn y PlayStation en 1995, el Cerebro de la Bestia empezaba a ver como sus días se agotaban en beneficio del relevo generacional de la era de los 32/64 bits. Como es ley de vida en toda plataforma de videojuegos, durante estos años el número de juegos que salían para ella iba disminuyendo cosa mala, mientras las consolas más potentes se iban haciendo con el interés de los desarrolladores. Pero Super Nintendo vendió cara su vida de cara a la atención de los jugadores. Rare se encargó ella solita de ofrecer a los poseedores de la consola juegos míticos como la saga "Donkey Kong Country" o "Killer Instinct", pero no fue la única. No hay más que ver a Square y su legendario "Chrono Trigger"... aunque desgraciadamente los europeos nunca llegamos a catarlo.
"Terranigma" fue uno de estos títulos desarrollados hacia el final de vida de SNES. Aunque su lanzamiento en Japón data de 1996, nosotros tuvimos que esperar más de un año para poder disfrutarlo en costas hispanas. Este título desarrollado por Enix, archiconocida compañía creadora de la saga "Dragon Quest" y recientemente fusionada con Square, se trata de la pseudo-secuela de "Illusion of Time", un Action-RPG de la misma compañía aparecida en España un par de años atrás. En dicho juego encarnábamos a Will, un adolescente que vivía una épica aventura en la que el futuro de la Tierra estaba en sus manos y debía salvarla de la destrucción que traería consigo un cometa que se aproximaba transportando un terrible mal.
A decir verdad, "Terranigma" de secuela de "Illusion of Time" no tiene absolutamente nada, ya que son dos juegos totalmente diferentes en todos y cada uno de sus aspectos, tanto en gráficos, como en jugabilidad, como en historia. La única excepción es que fueron desarrollados por el mismo equipo, pero esto poca relevancia tiene. Así pues, a principios de 1997, prácticamente coincidiendo con el lanzamiento en España de Nintendo 64 (que eso ya sí que era la campanada que anunciaba el final de vida "oficial" de SNES), Enix se animó a mostrar ante nosotros un título que es, sin lugar a dudas, una de sus más brillantes obras en los 16 bits.
Un servidor no gusta de explayarse contando la experiencia personal que tuvo con los juegos que comenta/analiza/critica, ya que considero que están fuera de lugar en un texto que pretende ser informativo, pero pido vuestro permiso para hacer una excepción con este título, ya que es, después de "Ocarina of Time", el que más ha marcado mi vida consolera.
Corría el Septiembre de 1997, un mes que suponía el final a un verano bastante turbulento para mi persona por razones que no vienen al caso. Aquel mes se antojaba muy largo, ya que las posibilidades de ocio se habían reducido considerablemente por varios factores (la meteorología uno de ellos) y las clases en el instituto no empezarían hasta principios de octubre (y luego dicen que el plan escolar es malo...) Fue entonces cuando, aparcado en la esquina de una estantería en el video club de mi barrio, vi este juego que acabó atrayéndome como un poderoso imán, entre otras razones porque hacía meses que no aparecía un juego nuevo de SNES para alquilar en dicho establecimiento.
El dependiente del videoclub no volvió a ver ese juego en su tienda en un mes. Quien firma estas líneas se tuvo que gastar casi tres mil pesetas de multa por tan largo retraso, pero bien amortizadas que quedaron. La aventura vivida en este título me cautivó de manera extrema, convirtiendo un mes que prometía ser un auténtico tostón en una experiencia única de grandes hazañas que colmaron mis tardes y algunas mañanas de aquel mes de Septiembre, grabando aquellas partidas en mi corazón de forma imperecedera.
Ahora sí, sentimentalismos y cursilerías aparte, que ya estoy viendo a más de uno corriendo hacia el baño con predecibles (y comprensibles) intenciones al leer la última frase del párrafo anterior, pasamos a descubrir las características de esta gran joya de Enix.
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