Análisis
El desarrollo de la humanidad está en tus manos
En el último año de vida de Super Nintendo en nuestro país, Enix nos trajo uno de los mejores Action-RPG de la época de los 16 bits. Una aventura de auténtico ensueño de proporciones casi bíblicas.
Por David García Abril
| Publicado el día 27/09/2004 00:46
Siendo un Action-RPG, "Terranigma" sigue un argumento cuya importancia en la experiencia de juego es notoria. El título de Enix destaca en este apartado con una historia de aventuras que goza de bastante originalidad. Aunque en su desarrollo encontramos elementos pertenecientes a la tónica general de este tipo de tramas así como algunos tópicos (como la dualidad luz / oscuridad, que veremos más adelante), su planteamiento resulta muy fresco, a la par de épico y apasionante. He aquí la sinopsis:
La Tierra. Un planeta creado por fuerzas desconocidas hace miles de millones de años y en el cual, con el tiempo, apareció la chispa de la vida. Pero la chispa no fue pura, sino que en su interior se albergaban dos caras distintas: La Luz y la Oscuridad, el Bien y el Mal. Dos entidades que no podían existir la una sin la otra, pero que a pesar de ello empezaron a disputarse la soberanía del mundo. Mientras los seres vivos del planeta evolucionaban y florecían, erupciones en su subconsciente luchaban por romper el equilibrio en Amor y Odio.
Entonces los caprichos de la evolución crearon al ser humano. Criaturas dotadas de gran intelecto y capaces de los más hermosos sueños, al tiempo que de las más horribles pesadillas, cuya propia evolución les llevó al desarrollo de la ciencia, la industria y la tecnología. Con ellos la guerra entre el bien y el mal alcanzó sus mayores cotas de destrucción. El destino de la Tierra quedó decidido en una mortal batalla que se libró en el punto más meridional del planeta.
Ninguno de los dos bandos resultó vencedor. Toda la vida del planeta fue arrasada en la superficie. Los continentes se hundieron en las profundidades marinas y todo quedó cubierto por un manto de agua. El mundo subterráneo por su parte quedó cubierto por una neblina cristalina. Tan solo en el mundo subterráneo mantuvo una última aldea habitada: el pueblo de Krista.
En este mundo post-apocalíptico bajo tierra vive nuestro protagonista: Ark. Este muchacho huérfano vive pacíficamente en Krista bajo la tutela del alcalde, un anciano conocido como El Sabio. Su carácter travieso le lleva a meterse en líos a menudo, muchas veces salvando las apariencias gracias a su mejor amiga, Naomi, una bella adolescente, hija de los tejedores del pueblo.
La vida de Ark transcurre de manera pacífica hasta que un día, y tentado por sus amigos, abre una puerta en la casa del Sabio que estaba cerrada a cal y canto y cuyo acceso estaba terminantemente prohibido por el anciano. Tras atravesar dicha puerta, baja hasta un sótano donde encuentra una misteriosa caja llamada Caja de Pandora (ese nombre...). Llevando su curiosidad al límite, Ark acaba abriendo la caja, de cuyo interior aparece un curioso ser llamado Yomi.
Todo parece ir más o menos bien (Ark incluso visita el interior de la Caja de Pandora, que actúa a modo de menú), pero cuando Ark se encuentra con su amiga Naomi, ve horrorizado como esta se convierte en una estatua de cristal. Aterrorizado, Ark sale del sótano y comprueba que todos los habitantes del pueblo han sufrido la misma suerte.
¿Todo el mundo? No. Ark encuentra al Sabio sano y salvo, que por lo visto había abandonado el poblado cuando ocurrió todo. El anciano le explica a Ark que al abrir la caja se rompió el equilibrio entre el Bien y el Mal que se había conseguido milenios atrás. Y puesto que Ark ha sido el causante del desastre, le toca a él solucionar el entuerto. El Sabio le cuenta entonces que la única manera de hacer que las cosas vuelvan a la normalidad es resucitar el mundo de la superficie. Para ello nuestro protagonista deberá ir a las cinco torres del mundo subterráneo en cuyo interior podrá hacer que los continentes afloren del fondo de los océanos.
De este modo empieza la historia de "Terranigma". Las primeras horas de juego las dedicaremos a hacer que los continentes vuelvan a la superficie, pero una vez resuelto este reto, nuestro joven héroe deberá subir a la superficie para que la vida vuelva a iniciar su ciclo de evolución. Es decir, deberemos hacer que las plantas y los animales vuelvan a la vida y después, una vez hayamos hecho lo mismo con la raza humana, será tarea nuestra hacer que estos desarrollen su intelecto hasta la era moderna.
Lógicamente todo esto se desarrolla a un ritmo mucho más acelerado que en la vida real por razones obvias. En nuestro viaje recorreremos todo el planeta Tierra, el mismo que nosotros conocemos, con los mismo continentes y países (incluso visitaremos nuestra querida España) pero con un importante componente de fantasía.
En nuestro vagar por el planeta luchando por la restauración de la vida en él, viviremos una de las más apasionantes historias de aventuras vividas en videojuego de 16 bits alguno. Una historia muy original, con un desarrollo increíblemente adictivo, personajes memorables, grandes referencias mitológicas y culturales (sobre todo de la tradición budista) e interesantísimos giros de guión. De lo mejor del juego.
La aventura de Ark comienza en el mundo subterraneo, donde deberá hacer resurgir los 5 continentes
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Una vez superada esta primera tarea, abandonaremos el mundo subterráneo e iremos a la superficie
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En la superficie deberemos hacer que la vida vuelva al planeta: plantas, animales, humanos...
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Una vez los humanos regresen, tocará hacer que su civilización recupere su todo su esplendor
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