Análisis
El desarrollo de la humanidad está en tus manos
En el último año de vida de Super Nintendo en nuestro país, Enix nos trajo uno de los mejores Action-RPG de la época de los 16 bits. Una aventura de auténtico ensueño de proporciones casi bíblicas.
Por David García Abril
| Publicado el día 27/09/2004 00:46
Tras la historia nos ponemos a repasar el apartado gráfico. Quizás sea este el punto más flojo de "Terranigma", aunque en general los gráficos no son malos en absoluto. En las ciudades encontramos decorados coloristas, con una gran ambientación de fantasiá, así como algún que otro efecto resultón como las burbujas de cristal que flotan en el aire de Krista. Además en el "overworld" o mundo fuera de las ciudades el juego hace gala de un grandioso uso del famoso Modo 7 de SNES. El uso más espectacular es sin duda el reflejo distorsionado del suelo en el "cielo" del mundo subterráneo. Lástima que lo disfrutaremos durante relativamente muy poco tiempo. Aunque eso sí, tampoco es que pueda competir con otros títulos como "Final Fantasy VI", que empleaban esta técnica incluso mejor que el título de Enix.
Pero eso sí, en términos generales lo cierto es que el nivel deja bastante que desear para ser un título del final de vida de la 16 bits de Nintendo; más aún cuando por esas fechas el Cerebro de la Bestia había dado obras con un apartado gráfico realmente espectacular. Ejemplos de ello son la saga "Donkey Kong Country", "Chrono Trigger" o el anteriormente mencionado "Final Fantasy VI".
El mayor punto en contra de los gráficos de "Terranigma" no se encuentra dentro de los aspectos púramente técnicos, sino más bien de la dirección artística del juego, sobre todo el diseño de escenarios. Éstos entran en algunos tópicos y a los usuarios actuales puede darles la sensación de que han sido hechos con "RPG Maker" ripeando motores gráficos de otros títulos del género. El diseño de personajes tampoco destaca en demasía, aunque cumple con su función.
Ya dentro de lo técnico lo más achacable quizás sean las animaciones, que no alcanzan las cotas de calidad que nos tenía acostumbrados la SNES por aquellos tiempos, aunque sin apartarse demasiado de aquel listón de calidad. En definitiva, que están bastante bien, pero son bastante mejorables.
Lo extraño de todo esto es que en conjunto la parte visual de "Terranigma" da buen resultado y hace lo justo para absorber al jugador e introducirle en un mundo basado en la realidad y de fantasía al mismo tiempo. Este último punto le da también cierta originalidad a la estética. Algunos escenarios también gozan de una ambientación muy conseguida. Ahí están lugares como el Bosque de Norfesta, el pueblo escandinavo de Stocklom, las llanuras africanas de Zue, las cumbres nevadas de Ecklemata o los floridos parajes de Siemviva. Estas zonas suben la media general de este apartado.
Al principio del juego también seremos testigos de algunas escenas semi-estáticas con una calidad muy elevada, de lo mejorcito que ha dado la SNES en ese aspecto, pero por desgracia apenas hay media docena de ellas en todo el juego, y la duración de cada una es muy reducida.
Así pues, aunque no se puede hablar de orgásmos visuales en "Terranigma", el título de Enix llega a tener una buena puesta en escena que aunque en su momento pudo no llenar a los ojos más exigentes, cumple con creces su objetivo y consigue compensar sus faltas gracias a virtudes bien implementadas en otros campos. Por descontado que su aspecto gneral también tiene un gran sabor clásico, por lo que los más nostálgicos lo encontrarán muy entrañable (que a estas alturas, de eso se trata para este grupo de jugones)
El diseño gráfico puede parecer bastante tópico, pero está bien manejado y resulta efectivo
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El juego hace un inteligente uso del Modo 7 de SNES en el "OverWorld"
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También hay unas cuantas escenas semi-estáticas de gran calidad visual, pero por desgracia escasean
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