Análisis
De fiesta con los Peas
Ubisoft transforma su Just Dance 3 en un videojuego dedicado a los seguidores de Black Eyed Peas. Te contamos cómo es.
Por Juan Palma
| Publicado el día 06/02/2012 09:17
No es ninguna novedad que los juegos musicales están aquí para quedarse. Los nuevos sistemas de control por movimiento han sido el impulso definitivo que este género necesitaba, y por eso no es de extrañar que el siguiente paso haya sido el de crear versiones específicas dedicadas a un cantante o grupo. Primero fue Michael Jackson y ahora le toca al turno a The Black Eyed Peas, cuyo éxito es indiscutible.
La estructura del juego es sencilla. Dispone de un modo "Dance" en el que podemos elegir entre veinticuatro temas de The Black Eyed Peas, una cifra razonable si se tiene presente que se trata de un videojuego dedicado únicamente a un grupo. Eso sí, conviene aclarar a los seguidores que toda la selección es posterior a 2003 y que no hay nada de la época pre-Fergie. No creemos que a la mayoría de los jugadores les vaya a importar auqnue sea la época en la que se dieron a conocer y comenzaron a cosechar éxitos, pero es nuestro deber informar de ello.
Cada tema tiene un nivel de dificultad y un nivel de exigencia física que necesariamente no van de la mano. Algunos de ellos son para un bailarín solitario, y otros son para duetos. Sin embargo, el juego admite hasta cuatro jugadores simultáneos que además pueden incorporarse o abandonar el juego sobre la marcha. En el caso de los bailes en solitario todos los jugadores ejecutan el mismo baile, y en el caso de los duetos dos jugadores siguen a un bailarín y los otros dos siguen al otro. Se trata en cualquier caso de un juego cooperativo, el juego suma la puntuación obtenida por cada uno de los jugadores y multiplicadores por conseguir combos. Por tanto, los mejores récords solo se pueden obtener con cuatro mandos conectados.
El sistema de juego se basa en gran medida al de la serie Just Dance. La fórmula es la misma de siempre; es decir, en pantalla aparecen uno o dos bailarines y el objetivo es seguir la coreografía con la mayor fidelidad posible. El juego califica cada movimiento según la precisión con la que se haya hecho y el marcador de puntos aumenta en consonancia. Las estrellas de Just Dance 3 han sido sustituidas por unos marcadores con forma de ecualizador que se van llenando según aumenta la puntuación, y en el caso de realizar un baile excepcionalmente bueno puede encenderse el marcador BEP, que es la máxima calificación.
El juego sólo lee los movimientos de la mano que sujeta el mando (no se necesita Nunchuk), por lo que teóricamente se puede jugar sentado, aunque obviamente la gracia del asunto es ponerse de pie, mover el cuerpo y con suerte no romper ningún mueble. Posee un interesante añadido, que es que por la parte inferior van apareciendo las siluetas con los próximos movimientos y no solo uno como en Just Dance 3. Sin embargo esto no facilita las cosas, porque la silueta no dice la velocidad ni el momento exacto en el que hay que hacer cada movimiento, solo sirve como chuleta. Conocerse la coreografía sigue siendo indispensable, aunque afortunadamente el juego no es excesivamente estricto y da por buenos movimientos que a lo mejor no son del todo exactos, ya que al fin y al cabo lo importante es divertirse y no convertirse en bailarín profesional. Eso sí, para conseguir las mejores puntuaciones y llegar a llenar el medidor BEP hay que ser muy preciso.