Análisis
Títere macabro
Jackie Estacado mantuvo a la Oscuridad dormida durante años, pero ya es el momento de despertarla y comenzar una matanza contra sus enemigos sin piedad.
Por David Vigón Rodríguez
| Publicado el día 07/02/2012 14:12
En 2007 llegó a las tiendas The Darkness, adaptación desarrollada por Starbreeze del cómic creado por Marc Silvestri, Garth Ennis, David Wohl y el guionista Paul Jenkins para la editorial Top Cow. Tuvo las suficientes ventas como para dar pie a una segunda parte y, aunque no estuvo en la boca de todo el mundo en su momento, sí que se convirtió en un pequeño clásico de la entonces nueva generación de consolas. No era perfecto, pero sí personal. Por suerte esta segunda entrega ha venido con más expectación gracias al recuerdo de su antecesora y al interés de la productora 2K y la distribuidora Take Two.
The Darkness II comparte elementos con el anterior pero también tiene cambios significativos, sobre todo porque no lo desarrolla StarBreeze sino Digital Extreme, y lo primero en que se nota es en la sustitución de las misiones secundarias y de la exploración de escenario (toques de RPG que les gusta dar a sus obras) por la acción frenética y sumamente bestial. Este nuevo enfoque es crucial, ya que el antiguo planteamiento no fue del agrado de todos.
El argumento, firmado de nuevo por Paul Jenkins, nos trae de nuevo a Jackie Estacado, un mafioso de Nueva York de grandes dotes para matar y que posee el don (o maldición, según se prefiera) de la Oscuridad. Tras la muerte de su tío Paulie es el nuevo cabeza de la familia Franchetti. Tras desatar su ira contra él y sus matones por el asesinato de su novia Jenny consiguió calmar a la Oscuridad y retenerla en su interior durante años. En todo este tiempo no ha tenido necesidad de liberarla, algo que evita porque corre el riesgo de sucumbir a su voluntad, hasta que una noche sufre un intento de asesinato en un restaurante. Lo que parece un simple ataque de otra familia rival irá desentrañado una conspiración mucho más seria que una guerra mafiosa. La Hermandad, una organización secreta milenaria, ansía el poder de la Oscuridad y no parará hasta conseguirla. La única pega para ellos es que Jackie sólo se puede desprender de ella por su propia voluntad, lo que puede complicar las cosas para ambos.
Jackie no es un personaje corriente y está más cerca del antihéroe que del héroe. Como portador de la Oscuridad tiene ventajas como sus dos tentáculos demoníacos, un esbirro de pequeño tamaño muy leal, dones especiales para utilizar y una gran resistencia física, pero también una gran debilidad: la luz brillante. En la oscuridad es imparable, pero si un foco de gran potencia (luces fluorescentes, fuego) le baña con su haz no puede utilizar ninguno de sus poderes ni brazos demoníacos; incluso su vista se deslumbra, sus oídos silban y es mucho más vulnerable. Encontrarse rodeado de enemigos suele ser una sentencia de muerte, por ello lo mejor es destruir todas bombillas que nos perjudiquen o sus generadores.
Para atacar tenemos cuatro extremidades (dos brazos humanos y dos tentáculos) y una buena variedad de armas para usar con las dos o con una. Con el tentáculo izquierdo agarramos y con el derecho cortamos y golpeamos, así que es vital organizarse con las cuatro formas de ataque y combinarlas para rendir mejor. Atacar con los tentáculos es un gustazo, acuchillar a los matones es letal pero no siempre al instante y agarrarlos es útil para ejecutarlos, pero primero tienen que estar aturdidos o desprevenidos. También se pueden agarrar objetos del decorado con un brillo morado, unos más mortales con otros. Una silla puede causar un chichón, pero una cuchilla de sierra es más efectiva.
Logo del juego
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Jugar con la Oscuridad conlleva riesgos para la mente
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Hay armas de fuego convencionales
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El Oscuro, nuestro fiel amigo asesino
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Y tentáculos inusuales
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