Análisis
La aventura más grande jamás contada
El Emperador ha caído y las puertas del infierno de Oblivion se han abierto... El mundo de Tamriel vuelve a necesitar un héroe. ¿Aceptas el desafío?
Por junior_11
| Publicado el día 26/06/2007 18:18
Un nuevo canon.
Dejando a un lado todas las posibilidades de un juego post-GTA con desarrollo abierto, es mejor que cada uno lo descubra según marque su propio tempo (hay mil detalles: después de una batalla, te paran por las calles y te reconocerán como héroe; si un vampiro ha infectado tu sangre, comienzas a desarrollar habilidades extraordinarias, pero todos huirán de ti y sólo querrás chuparles el cuello), el salto más espectacular dado por Oblivion es en el apartado técnico. Los juegos de rol no han destacado por cuidar especialmente sus gráficos, quizás porque su desarrollo ha exigido siempre del jugador un extra de imaginación por aquello de que las estadísticas y las tablas no son fáciles de dibujar.
El reino de Cyrodiil necesita un héroe, busca a un caballero que sea capaz de devolver el trono a su legítimo heredero, quien tampoco se amilane cuando se trate de ayudar a los vecinos de la comarca. Y para estar a la altura, nuestra primera misión en Oblivion consiste en crear a nuestro personaje con un completísimo editor. Así escogemos su aspecto y sus características básicas, y será mejor que lo hagamos bien, porque a partir de este momento vamos a pasar muchísimas horas juntos.
El juego se desarrolla (en primera o en tercera persona) en un mundo medieval-fantástico, en el que tenemos total libertad de acción. A medida que hablamos con los habitantes de cada zona o recogemos objetos, se van añadiendo a nuestro cuaderno de viaje objetivos que podemos cumplir en el orden que se nos antoje. ¡La duración supera las 100 horas! Pero lo más importante es que todos estos retos son increíblemente variados y que nos animan a avanzar sin descanso.
Como los mejores juegos de rol Oblivion nos permite modificar nuestras características con la experiencia que hayamos obtenido, cambiar nuestra apariencia e incluso convertirnos en vampiros o afiliarnos a una orden de caballería. La principal novedad de esta versión, que en lo demás es casi idéntica al juego de Xbox 360, está en la inclusión por defecto de la ampliación "Caballero de los nueve" (de unas 10 horas de duración). El apartado técnico es intachable, incluso más pulido que en la consola de Microsoft. Combina unos escenarios gigantescos con personajes muy expresivos y alucinantes efectos de luz. Sólo se le pueden reprochar pequeños "saltos" en las animaciones y la falta de doblaje al castellano, lo que supone un engorro dada la cantidad de textos que tendremos que leer. No obstante, son detalles que pasaréis por alto en cuanto descubráis las inmensas posibilidades de Oblivion.
La saga The Elder Scrolls comenzó en 1994 con Arena, titulo de PC en el que ya se dejaba notar la principal seña de identidad de la serie: la libertad de acción. Después vendrían Daggerfall (1996) y Morrowind (2002), éste último también disponible para la ya extinta Xbox. Y así llegamos a Oblivion, un titulo verdaderamente "de nueva generación". Oblivion nos sumerge en el fantástico mundo de Tamriel, en un momento realmente crítico para su futuro. El emperador a sido asesinado, las puertas de Oblivion (una especie de infierno) se han abierto y los demonios Daedra amenazan con destruirlo todo a su paso. Ante ese oscuro panorama, a nosotros nos toca buscar y proteger al legítimo heredero del trono y sellar las puertas de Oblivion, en una aventura de proporciones realmente gigantescas y épicas.
Una vez creado nuestro héroe, y desde el principio del juego, podremos hacer lo que queramos e ir a donde nos plazca. Así de simple y de atractivo. Podemos cumplir la misión principal o dedicarnos a vagar por las tierras de Cyrodiil e interactuar con los más de 1.500 personajes que hay en el juego, que nos proponen misiones secundarias de todo tipo.