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Pasamos ahora a ofrecer de forma moderadamente somera un resumen de la jugabilidad y posibilidades de Oblivion, el objetivo reside en ofrecer una panorámica de las posibilidades del juego, para dar constancia de su profundidad y amplitud. Como hemos mencionado, el objetivo de los desarrolladors de Bethesda con cada nueva entrega de la serie es acercarse un paso más a la absoluta libertad y carencia de linealidad. Una vez que se sitúe la trama argumental con la exposición en un correcto castellano del regente, y una espectacular panorámica del Castillo de Cyrodiil, que culmina con un travelling que acerca la acción a nuestra mazmorra, comienzan las primeras elecciones que marcan nuestro destino.
La tarea de elección de la raza y sexo de nuestro personaje nos muestra exactamente las mismas razas disponibles en Morrowind, a saber: argoniano, el clásico draconiano de la serie Dragonlance, bretón, elfo oscuro, alto elfo, imperial, khajit, unos peculiares felinos homínidos, nórdicos, orcos, guardas rojos y elfos del bosque. Cada una de estas razas dispone de unas habilidades especiales, así como unos bonificadores particulares a ciertos parámetros. Todas las habilidades mentales, físicas y mágicas de nuestro personaje son contribuidas por ocho atributos principales: fuerza, inteligencia, voluntad, agilidad, velocidad, resistencia, personalidad y suerte, que conforman los niveles básicos de salud, magia y fatiga. Como buen título de rol, la experiencia obtenida en ciertos tipos de acciones, y por lo tanto en nuestros niveles de habilidades, nos permiten alcanzar maestrías en acciones como bloqueo, soltura con la que manejamos cierto tipo de arma, o vestimos alguna clase de armadura, entrenamiento para tipos específicos de magia, habilidades de sigilo, acrobacia, lanzamientos a distancia, etc.
Como tanto parámetro puede llegar a ser confuso, en Oblivion se dispone de veintiuna clases de personaje predefinidas, siete por cada especialización: arte del combate, arte de la magia o del sigilo, conformándose profesiones como arquero, asesino, bárbaro, brujo, caballero, cazabrujas, cruzado, curandero, explorador, guerrero, etc. Podremos incrementar nuestros atributos en las habilidades mayores o menores empleándolas reiterativamente, comprando entrenamientos, así como leyendo libros especializados. Por suerte para conseguir hacernos poco a poco con los intríngulis del título, las decisiones acerca de nuestra especialización son reversibles al salir del tutorial en las mazmorras, y tan sólo con la acumulación de horas podremos escoger el tipo de personaje que deseamos ser.
Hay que mencionar que el editor de apariencia física de nuestro personaje, pese a permitirnos modificar los clásicos parámetros visuales, no es todo lo versátil que debiera, fracasando ligeramente en la tarea de ofrecernos un acabado más distintivo de nuestro héroe. Como podéis comprobar, el hecho de que la línea argumental del juego conforme una porción exígua de la durabilidad de Oblivion, consigue que disfrutar de diversas partidas con héroes distintivos, multiplique exponencialmente las horas que podemos emplear con la creación de Bethesda, conformando un juego prácticamente eterno.
Nuestro personaje dispone de una marca de nacimiento, a nuestra elección, que determina unos bonificadores extra que marcan profundamente las facilidades que tendremos para evolucionar nuestro personaje en la dirección deseada.
El sistema de control de Oblivion no es demasiado complicado, pese a emplear la totalidad de sus botones. Movemos a nuestro héroe con el stick analógico izquierdo, quedando reservado el derecho para mover la cámara, o sea, nuestra mirada. Si pulsamos hacia dentro el stick analógico derecho cambiamos de la vista en primera persona a otra en tercera persona, quedando la elección entre ambas al gusto personal, aunque particularmente nos decantamos por la primera persona. Disponemos de dos forma principales de mover a nuestro personaje, si pulsamos hacia dentro la seta analógica izquierda activamos el modo sigilo para tratar de pasar inadvertido, y bien evitar el combate, o conseguir una ventaja definitiva. El botón triángulo nos permite saltar, el uso reiterativo mejora nuestros parámetros de acrobacia, círculo da acceso al diario, aspa nos permite usar un objeto o interactuar con alguna parte del escenario, mientras que cuadrado activa un hechizo. Para combatir debemos pulsar el botón R1, mientras que con L1 bloqueamos, con L2 agarramos, y con R2 lanzamos hechizo. La cruceta digital se emplea para ciertas asignaciones predefinidas, mientras que con Select podemos esperar para acelerar el paso del tiempo.
El HUD en pantalla incluye datos como la barra de salud, la de magia, y la de fatiga, esta especialmente debe tenerse en cuenta para comprobar el ritmo de acciones que podemos desencadenar en cierto momento en concreto, como combates físicos, fugas a la carrera, etc, y dependerá de nuestra resistencia. El sistema de orientación mediante una barra con iconos de dirección no es del todo claro, indudablemente menos intuitivo que los mapas transparentes de los clones de Diablo, y suelen requerir de inicio la consulta del mapa que encontramos en el diario. Se nos indica mediante iconos claros campamentos, cuevas, ciudades, santuarios daédricos, ruinas, minas, portales de Oblivion, asentamientos, así como si estamos en una zona de acceso directo al objetivo de la misión en curso, si tenemos que traspasar una puerta, etc. Tanto la extensión del mapeado del juego, como la falta de adaptación a este sistema de orientación, hacen útil el enorme mapa que incluye el título de forma separada al manual. Dentro del mapa del diario podemos marcar el objetivo, haciendo más sencilla la navegación y recorrido de los inmensos escenarios.
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