Análisis
La última reliquia
Square Enix se lanza de pleno con un título diferente, pero que en los gráficos no ha sabido estar a la altura de las expectativas.
Por Javier Ojeda Pérez
| Publicado el día 06/12/2008 10:37
Square Enix es una compañía que todos los jugadores del planeta asocian a un nombre propio: el género de los RPG. En los últimos años también se viene asociando a la compañía con otro asunto que provoca más de una reacción de rechazo, que no es otro que la sobreexplotación de sus sagas emblema y la proliferación de remakes y ports, normalmente también de estas sagas, lo que no hace más que aumentar la sensación de explotación desmesurada de estas sagas, principalmente Final Fantasy y Dragon Quest.
Como en todo, siempre hay excepciones y de vez en cuando Square Enix se saca de la manga un título totalmente nuevo para intentar convertirlo en un juego de culto. A veces le sale bien, como el caso de The World Ends With You para NDS y otras no tanto, como Heroes of Mana para NDS, aunque en esta ocasión era una reinvención de la fórmula de una saga ya creada. El caso es que siempre es de agradecer que intenten abrirse a nuevos horizontes con nuevos títulos, aunque siempre dentro de su género fetiche. Uno de estos nuevos juegos es The Last Remnant, título que nos ocupa y que aún está por ver si resultará una apuesta ganadora para la compañía japonesa.
En el juego tomamos el control de Rush Skyes, un chico que vive solo con su hermana debido a que sus padres tienen demasiado trabajo como científicos y viven en otra ciudad. Sin embargo, ve como su relativa tranquilidad se ve truncada cuando unos misteriosos seres voladores raptan a su hermana e intentan acabar con él. Algo ocurre debido al colgante que Rush posee, gracias al cual consigue derrotar a los enemigos. A partir de aquí comenzamos la búsqueda de su hermana y acabamos dándonos de bruces con un conflicto internacional y a gran escala que esconde la realidad del secuestro de su hermana y que gira en torno a las remnants, unas antiguas y poderosas piedras.
Una de los puntos fuertes radica en su sistema de combate, con unas batallas alejadas de lo tradicional y en las que Square Enix ha querido plasmar la grandiosidad de las batallas multitudinarias de una forma original. Los combates son por turnos, aunque se desarrollan con bastante dinamismo y no se suelen hacer pesados. Entre otras cosas esto es debido a diversos eventos que se producen durante el turno enemigo e incluso durante el nuestro propio, hay que estar muy atentos a ellos porque sirven para realizar contraataques, potenciar nuestros ataques o posicionarnos de una manera óptima para el siguiente turno, por lo que son bastante importantes y útiles en el desarrollo de los combates.
A diferencia de otros RPG por turnos, en The Last Remnant no controlamos a personajes individuales, sino que manejamos a pequeños conjuntos de unidades que atacan en grupo y que, por ende, comparten una barra de vida. Al principio contamos con limitaciones tanto para el número de unidades por grupo como para el número de grupos en sí, pero con el avance iremos desbloqueando la posibilidad de aumentar el número de unidades, convirtiendo los enfrentamientos en auténticos combates épicos y multitudinarios.
Las misiones secundarias nos ayudan a aumentar nuestras habilidades
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Hay diseños realmente espectaculares...
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...otros no tanto
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