Movemos a Link al pinchar con el stylus en la zona de la pantalla a la que queremos dirigirnos. En función de la distancia del "vector de movimiento" a nuestro personaje, variará su velocidad. Podemos realizar una voltereta al girar con el stylus en el extremo. La forma de atacar también resulta bastante intuitiva, pinchando en los enemigos para hacer tajos sucesivos, realizando pequeños trazos para hacer cortes en una dirección, o incluso el característico ataque giratorio al dibujar un círculo alrededor de Link.
Para librarnos del acoso de algunos enemigos, o para inclinar la balanza del cruce de espadas contra Jolene, debemos frotar con el stylus encima de nuestro personaje. El uso de otras herramientas como el martillo, los bombchus y el gancho también sigue las normas de pinchar y listo, o dibujar las trayectorias.
La cruceta digital se limita a un acceso directo al mapeado, para bajarlo de la pantalla superior a la táctil y de esta forma realizar anotaciones tomando como modelo la información de ciertos personajes, o las notas en libros o cuadros. Queremos remarcar que la inclusión de las notas en los mapeados, podremos borrarlas si nos equivocamos, resulta una innovación brutal. Tras el primer puzle que emplea esta técnica, descubriréis la genialidad inherente, convirtiéndose en un apartado que hace brillar al juego con una luz propia que eclipsa a prácticamente cualquier producción de DS.
Además podemos acceder al menú rápido de objetos. En la parte inferior de la pantalla táctil encontramos el acceso al menú principal, inventario donde podemos ver los objetivos completados en forma de espíritus de poder, minerales puros, llaves, la posesión de cartas, además de las pantallas de tesoros y partes del barco. También se nos permite acceder a la grúa, a la pizarra que nos permite dibujar los símbolos de teletransporte en los torbellinos, o el menú de objetos o herramientas.
L ó R sirven de acceso directo a la herramienta principal seleccionada, para no tener que pinchar en la esquina superior derecha. Estas herramientas implican también un control táctil, como trazar la trayectoria del bumerán, apuntar al blanco con las flechas, realizar un trazo para lanzar una bomba, pinchar en el suelo para cavar con la pala, etc. El control de todas estas acciones con el stylus resulta tremendamente intuitivo y permite a cualquier usuario disfrutar cómodamente del título, aunque también es cierto que reducen el nivel de desafío a la hora, por ejemplo, de apuntar con las flechas o incluso en los combates contra enemigos sencillos, los jefes son un punto y a parte por su estructuración.
Dentro de las secuencias marítimas el control es bastante sencillo. Al aparecer un enemigo, con sólo pinchar donde se encuentra dispararemos un cañonazo. Contra ciertos enemigos habrá que tener en cuenta su movimiento y calcular el disparo, por ejemplo, con las ranas doradas. Si pinchamos con el stylus en pantalla y mantenemos y arrastramos incidimos en la cámara para adecuar nuestro campo de visión con la trayectoria del barco y de esta forma poder vislumbrar obstáculos y enemigos.
Este control ha demostrado ser todo un acierto, al poco de comenzar la partida nadie echará en falta el clásico movimiento con cruceta y las acciones realizadas a través de los botones frontales, por lo que debemos otorgar la razón a Miyamoto cuando exclamó que había que darle un voto de confianza.
La durabilidad de la aventura principal es quizás algo corta, unas quince horas, que se amplían con tareas paralelas interesantes, pero tampoco excesivamente profusas, principalmente nos picaremos a la hora de personalizar el barco o de obtener las gemas de poder que nos brindan los poderes de las hadas: veinte por hada. Disponemos de un modo multijugador para completar la experiencia de juego, que juega con las secuencias de infiltración, y que podría considerarse como heredero del clásico comecocos.
Uno de los jugadores se hará con el control de Link, mientras que el otro maneja a los guerreros espectrales. Tenemos que pugnar por la posesión de los pedazos de trifuerza para determinar el ganador. Link debe recolectar los pedazos y llevarlos a su "campamento base", viendo drásticamente reducida su velocidad al acarrearlos. De nuevo debemos jugar con las zonas seguras para evitar que el rival nos vea en su pantalla. El juego se estructura por turnos y nos hace manejar tanto a Link como a los guerreros espectrales. Puede ser jugado en local, además de con el sistema Nintendo WiFi Connection, contra jugadores de todo el mundo. Sin resultar incomparablemente profundo, si ofrece unas buenas dosis de diversión y duración extra al atractivo principal del título: el modo Historia. Debemos mencionar que Phantom Hourglass dispone de dos ranuras de salvado.
El multi supone un añadido interesante, aunque no determinante
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El dibujo de arriba muestra un camino seguro sin posibilidad de caer en trampas
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Link dibujando los consejos en su mapa, no se trata de algo trivial
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