Análisis
Silencio, se rueda
Luces, cámara, acción. Tres palabras que nos traslada al mundo de la magia del cine. Mundo de estrellas rutilantes y glamour. Mundo de tremebundos fracasos y secretas adicciones. ¿Te atreves?
Por Rudesindo Hernando
| Publicado el día 17/11/2005 20:12
Eso sí, aunque tu estudio gane millones de dólares (aunque no lo parezca al principio, es bien posible pasar de los 10 millones sin demasiados problemas) tendrás que enfrentarte a tres problemas cruciales a lo largo de todo el juego: faltan trabajadores, espacio y las estrellas te pondrán de los nervios. Por partes:
Tenemos que asignar trabajadores para todo. Desde convertirlos en estrellas a que sean conserjes, científicos, guionistas, obreros, parte de una comitiva, cámaras o extras. El problema no es la falta de liquidez para afrontar las deudas, el problema es que hay pocos trabajadores disponibles. Así que tendrás que hacer virguerías para cubrir todas las necesidades. Al principio no sabrás ni como hacerlo, pero con el tiempo te darás cuenta de que no es necesario tener a 8 cámaras cuando con 5 basta o tener a 6 científicos si con 3 te apañas. Al final es cuestión de maximizar tus recursos. Eso sí, intenta no cambiarlos mucho de trabajo, porque cada vez que los cambias de puesto, pierden su anterior experiencia.
El segundo gran problema que se nos presentará será la falta de espacio físico. Da igual como lo hagas, te faltará espacio. Cada vez habrá más y más decorados e instalaciones diversas y terminarás teniendo que destruir algunos para construir otros. Y la verdad es que algo duele en el alma cuando te ves en la obligación de decidir entre incorporar una calle residencial que quedaría genial en tu próxima película o conservar aquel escenario cochambroso en el que rodaste tu primera película. Uno de los peros del juego está precisamente en que para quitar un adorno hay que ser bastante habilidoso y llega a ser desesperante. Un método más sencillo hubiese resultado algo menos frustrante. Y sí, he hablado de adornos.
Además de edificios, decorados, carreteras y aceras, hay mucho más. Como en un juego de los Sims, el estudio, además de funcional y cómodo, deberá ser bonito y estar aseado. Podremos decorarlo con coches, banderitas, fuentes, bancos, palmeras, arbustos y un larguísimo etcétera. Todo ello mejora la valoración de nuestro estudio y si se montan cerca de las caravanas de las estrellas, también el humor de estas.