Si las doce misiones del modo campaña se quedan cortas (teniendo en cuenta que cada una de ellas puede requerir más de 40 minutos en completarse), siempre queda el obligado multijugador por Xbox Live. El modo principal dispone de un modo cooperativo, en el que dos jugadores pueden completar las misiones jugando desde el mismo bando. En cuanto a los modos competitivos, hay tres, que enfrentan a americanos y a nazis, de forma que estos últimos disponen de la posibilidad de controlar al general Von Beck y sus secuaces.
El primero de los modos es el conocido como "Victoria estratégica", que es parecido a lo visto en otros juegos de este tipo como la saga
Battlefield, en donde el objetivo es ganar puntos tomando lugares estratégicos del mapa. Quien más zonas tenga dominadas, verá su marcador de puntos incrementarse, mientras que el rival irá perdiendo puntos. Cuando un jugador se queda con cero puntos, la partida ha terminado. Otro modo es el llamado "Destrucción", donde el objetivo es, dentro de un periodo de tiempo determinado, conseguir la mayor cantidad de créditos posibles destruyendo el decorado a los enemigos. El último de los modos, llamado "Todos contra todos" es más parecido a un shooter, en donde el objetivo es conseguir el mayor número de bajas posible. Como nota curiosa del modo multijugador online, si tomamos una antena de comunicaciones, tendremos la opción de pinchar los teléfonos, y escuchar las conversaciones de nuestros rivales. Aunque esta opción sólo es útil si nuestros rivales hablan nuestro mismo idioma, evidentemente.
Como sucede con todos los juegos que disponen de multijugador por Xbox Live, existen las opciones de jugar partidas con ránking o sin él, poder entrar en una partida aleatoria buscando un nivel similar al nuestro, buscar una partida del modo y mapa y que elijamos, o bien alojar nosotros mismos una partida pudiendo configurar todos los parámetros. También podemos usar Xbox Live para descargar un mapa gratuito desde el bazar o consultar el ránking mundial.
En cuanto al aspecto técnico, hay tanto cosas buenas como cosas malas. Salta a la vista que no se trata de un juego que sea visuamente impactante y que se encuentra lejos de la media de calidad gráfica que hasta ahora hemos visto en Xbox 360. Ni siquiera se puede decir que haya una gran variedad de modelados y de decorados. Sin embargo, todo es perdonable, porque los mapeados tienen unas dimensiones kilométricas (aún siendo completamente lineales) sin que haya tiempo de carga alguno durante el juego, y además, prácticamente todo es destruible. Algún purista diría que la destrucción no es realista, tras comprobar como los muros u otras construcciones similares está formados como por "bloques", pero recordemos que este juego pretende alejarse del realismo físico para favorecer a la jugabilidad. Relic ha hecho un buen trabajo, lo que ocurre es que no todo puede verse a primera vista. No nos olvidamos de las secuencias de vídeo que hay al principio y al final de cada misión. Todas están hechas con el motor del juego y son de calidad aceptable.
Las animaciones de los personajes tienen algunos altibajos. Los protagonistas son, lógicamente, los más trabajados y los que más animaciones tienen, por el contrario, los compañeros del equipo y los enemigos tienen menos variedad y se limitan a unos pocos movimientos que no son demasiado naturales. Aunque es poco probable que alguien se pare a reparar en ello, teniendo en cuenta que los personajes aparecen demasiado pequeños en pantalla.