La parte visual y sonora es posiblemente la mayor decepción del juego, y no porque no cumpla, sino porque no ha cambiado en absolutamente nada respecto a la primera entrega. El estilo desenfadado de ambos apartados encaja a la perfección en el juego, quizá por eso el Sonic Team decidió que no era buena intentar cambiar algo que funciona bien, no obstante, se echan en falta algunos cambios, porque tampoco da muy buena impresión ver las mismas introducciones de los minijuegos o escuchar los mismos sonidos que ya había en Project Rub.
Los gráficos, pese a lo que las imágenes puedan sugerir, están hechos totalmente en 3D, con personajes y entornos poligonales, que evidentemente no buscan el realismo. Los modelos de los personajes protagonistas son completamente negros, salvo la ropa y los peinados, que son las únicas señas de identidad que tienen. Los personajes secundarios son únicamente siluetas negras. A pesar del aspecto de los modelos, es curioso comprobar como los personajes pueden expresar sentimientos o pensamientos sin necesidad de tener un rostro, lo que demuestra el excelente trabajo llevado a cabo en las animaciones.
En cuanto al sonido, todo está adornado con efectos y melodías de lo más cachondo que podáis imaginar. La banda sonora, si es que se le puede llamar así, son temas populares pero interpretados a base de silbidos, con voces sonando de fondo o tarareando, manteniendo siempre el estilo cómico. Aunque este estilo le viene que ni pintado, por desgracia hay poca variedad de temas y se acaban repitiendo bastante tras probar algunos minijuegos. Los efectos de sonido se completan con los grititos del protagonista mientras lo manejamos, y también los de la chica, que tiene mayor variedad y algunos samples, como "thank you", "help!" o el ya clásico "Rub It!". Como guiño curioso para los fans de Sega, en uno de los minijuegos puede escucharse el clásico sonido que podíamos escuchar en
Sonic cada vez que el puercoespín recogía un anillo.
Conclusiones
Un sabor agridulce es el que deja este Rub Rabbits. Para quienes ya tienen Project Rub, no verán nada nuevo en el horizonte, incluso más de uno podría creer que está viviendo un
deja vu. La inclusión de distintos modos multijugador es todo un acierto, ya que la ausencia de los mismos fue una de las cosas más criticadas en la primera entrega, pero pese a todo, este juego queda como una simple actualización, a la cual se han limitado a añadir nuevos minijuegos y poco más.
Si no probaste Project Rub y quieres probar un juego cachondo del estilo
Wario Ware, aunque con un desarrollo diferente, The Rub Rabbits podría ser una interesante opción de compra. Pero en caso contrario, a menos que seas fan de este curioso juego tan japonés, deberías pensártelo mejor. Y no es que sea mal juego en absoluto, más bien todo lo contrario, lo único de lo que peca es de ofrecer escasas novedades respecto a la primera parte.