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The Warriors
Los guerreros de la gran manzana
Ocasionalmente nos encontramos con que los chicos de Rockstar Games no sólo se dedican a la archiconocida saga GTA para brindarnos la oportunidad de hacer uso de la violencia virtual en un plano diferente. Manhunt puso a prueba nuestros estómagos con el control de un personaje que debía sobrevivir en un campo de batalla acabando con sus enemigos de la forma más horrible posible. Más tarde se anunció Bully, un videojuego que toma la idea de la violencia en los colegios y The Warriors, basado en la película de mismo nombre del año 1979. Este último es el que nos ocupa, y cómo no, viene calentito y concebido para crear polémica. Pero si hubo filme, ¿por qué no iba a haber videojuego? Por supuesto que sí, y no sólo eso, sino que vamos a descubrir que jugar puede ser más divertido que simplemente observar.
Así pues, The Warriors nos pone en la piel de una banda de Nueva York con el mismo nombre. Al comienzo del juego adoptamos el papel de Rembrandt, un pintor de graffitis que quiere entrar en el grupo, y deberá mostrar sus habilidades con los puños dando una paliza a varios vagabundos que pelean a cambio de alcohol. Una vez superada la prueba, el argumento continúa y podremos controlar a distintos miembros de la banda, una circunstancia que depende la misión en la que estemos. A partir de aquí viviremos las alegrías y desgracias que conlleva ser un pandillero de poca monta. Peleas con otros miembros, robo y saqueo de tiendas, pintado de graffitis... la variedad de situaciones que se vivirán en la piel de estos chicos es más variada de lo que se podría esperar en un principio. La acción transcurre principalmente en Coney Island, territorio de los Warriors y lugar donde se encuentra su base secreta. A partir de ella podremos acceder a la siguiente misión, y a distintos modos de juego, como pueda ser un modo batalla para uno o dos jugadores, repetir misiones anteriores e incluso entrenar a nuestros guerreros para que sean más efectivos en el campo de batalla. El desarrollo se divide en veintitrés misiones principales, amén de otras muchas misiones secundarias que alargan la vida del juego considerablemente. La libertad de los escenarios está muy lejos de la que se nos brinda en juegos como GTA, pero también lo está de mostrar un avance por pasillos rectos. Los escenarios son todos muy similares, calles inmundas donde lo peor de la ciudad se reúne como si fueran ratas nocturnas. Sorprende la cantidad de elementos destructibles que hay en ellas, prácticamente se puede romper cualquier objeto, desde los escaparates de las tiendas hasta las papeleras pasando por los coches que estén aparcados. Todo vale para conseguir dinero, romper la luna de un coche y robar la radio, saquear tiendas, atracar ciudadanos indefensos... si no tenemos piedad, podremos forrarnos para luego invertir ese dinero en cosas como drogas (que recuperarán nuestra salud) y sprays, que usaremos para sobrescribir las pintadas de bandas rivales (como ya ocurriera en GTA San Andreas).
La brutalidad de la que hace gala el juego está llevada a un nivel quizá excesivo, no apto para personas sensibles. Hay sangre, palizas a inocentes, sprays en la cara, patadas a personas que están en el suelo, ejecuciones, vómitos, insultos... alguien podría decir que este tipo de juego sólo está hecho para provocar, pero los videojuegos al igual que las películas se dividen en géneros y subgéneros. Podríamos definir The Warriors como un Beat Em' Up cuyo rasgo más distintivo es la crudeza de sus peleas, y habrá quien le guste y quien le disguste. Para ello existe la variedad, ¿no?
PÁSALO >>
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