Análisis
Profesional de día, hombre de noche
Si quieres escándalos sobre Tiger vete a leer el Hola! Esto trata sobre golf.
Por Álvaro Sánchez Estévez
| Publicado el día 30/07/2010 08:43
Tiger, sin duda
No hay duda alguna que cualquier disciplina deportiva, sobre todo si entramos en el terreno profesional, es algo más que un conjunto de reglas que organizan una práctica en concreto. Frente a ellas, el jugador debe esgrimir sus habilidades. Ocurre que cuando la capacidad del deportista no sólo gana la batalla y sale victoriosa de su enfrentamiento a dichas reglas, sino que parece sobrevolar por encima de las habilidades del resto de sus compañeros convirtiéndose por ello en el rival que batir, entonces, la disciplina deportiva de que se trate contrae una deuda de por vida con dicho profesional, y es indiscutible que el mundo del golf está en deuda con Tiger Woods.
Eldrick "Tiger" Woods, golfista estadounidense, nacido hace tan sólo 34 años en California, no tiene parangón en la historia de este deporte. Cierto es que los nostálgicos no dejarán de recordarnos que su número de majors (los cuatro grandes torneos que la competición reparte a lo largo del año) todavía no ha alcanzado al del "Oso Dorado", el mítico Jack Nicklaus, que ostenta cuatro más que él, pero eso no es más que un dato aislado, desprovisto de su contexto, y en ese sentido resulta injusto, porque la época en la que uno y otro llevaron a cabo sus gestas son absolutamente diferentes. Verdaderamente, el golf que hoy practican los profesionales de este deporte está muy lejos de lo que en otro tiempo fue.
Es que argumentos no van a faltarnos si por un momento nos decidimos a dar crédito y apostar por la figura de Tiger. No nos hace falta entrar en la sumisión que imponen los datos, los números y las estadísticas para sacar conclusiones, de las que desde luego obtendría un saldo excepcional. Baste simplemente remitirnos a las habilidades del jugador que Tiger es, numerosas, pero entre las cuales destaca una que marcó muy profundamente sus primeros pasos en el terreno profesional: se trata de su gran pegada, característica permanente en sus golpes de tee a green. Tal es así, que la distancia obtenida por su driver en el golpe de salida llegó a ser descomunal, dejando obsoletos algunos campos, que casi parecían de minigolf cuando Tiger se deslizaba sobre ellos. El mismo Augusta National, sede de una de las cuatro grandes citas anuales, vio modificadas las distancias de algunos de sus hoyos debido a la pegada con la que, siguiendo su estela, cada vez más golfistas recortaban la longitud y dejaban en evidencia la supuesta dificultad del recorrido.
Su influencia incrementó la dotación económica de la que disponían los torneos y, en esa línea, Tiger finaliza el año 2005 como el deportista mejor pagado del mundo con casi 90 millones de dólares. ¡Y hablamos de un golfista!